Cuando Luinder Ávila fue anunciado como parte del roster de Venezuela para el Clásico Mundial 2026 hubo dudas y un poco de sorpresa, la verdad es que muy pocas personas lo reconocían. Hasta entonces, su experiencia en Grandes Ligas se resumía a solo 14 innings de labor y eso no era suficiente para que la afición lo tuviese presente. Pero, ahora la historia es distinta.

En el Clásico el derecho hizo un par de apariciones y fue de los pocos relevistas que pudieron trabajar más de un inning por juego. Al final terminó con cuatro entradas y un tercio de labor, en las que recibió solo tres hits y no permitió carreras limpias, concedió tres boletos y ponchó a tres rivales. Su efectividad quedó inmaculada y el WHIP en 1.38. Fue capaz de demostrar que podía hacerle frente a grandes momentos, porque en definitiva no hay nada más retador que representar a tu país. Vestido de campeón llegó a Kansas City, seguro de que podría ganarse un puesto y listo para demostrar que su éxito no fue casual.

Comenzó la temporada en Triple-A y la primera de semana de abril fue activado por el equipo grande y, aunque debutó como abridor en un choque ante los Cerveceros, la idea era que pudiese aportar con relevos largos. Luego de dos presentaciones lo regresaron a las menores, pero, como «lo que es del cura va para la iglesia», antes de que terminara el mes fue activado nuevamente y desde entonces ha sido de gran utilidad para los Reales, que están luchando por dejar el último puesto del centro del Liga Americana. 

En el mes de mayo el caraqueño, de 24 años, hizo un total de siete presentaciones, todas como relevista y sumó 14 entradas y un tercio en las que permitió solo cinco carreras limpias, concedió ocho boletos y abanicó a 12 contrarios, su efectividad fue de 3.14 y su WHIP de 1.33. Esos resultados le permitieron ganarse la confianza del manager Matt Quatraro y es por eso que al comenzar junio, cuando el equipo necesitó cubrir un puesto en la rotación, le dieron la confianza al venezolano.

Luego de la primera semana del mes ya suma dos aperturas de cinco innings cada una, la primera ante los Rojos y la segunda ante los Mellizos, en ambas permitió solo dos hits y una carrera limpia. Es verdad que aún le cuesta localizar, de hecho suma siete boletos en ese par de salidas, pero hasta ahora siempre ha encontrado la forma de mantener a raya al rival, sumando un total de 156 pitcheos. Su efectividad del mes anda por 1.80 y tiene un sólido WHiP de 1.10. Tiene una buena cantidad de pitcheos, cinco para ser exactos, sinker, slider, recta, curva y cambio, a los primeros tres recurre en el 25 % de las ocasiones. Y con el sinker y la recta es capaz de ir un poco más allá de las 95 millas por hora.

Finalmente, está recibiendo las oportunidades que esperaba desde que llegó a ligas menores en 2018, el camino ha sido bastante largo y retador, pero tiene todo el talento necesario para que los resultados valgan la pena.

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