Según la voz popular, el “gitano” es aquel errante, el que no se aferra mayormente a las cosas materiales, y que vive una vida a veces incierta, de altibajos, algunas veces con claridades y otras ensombrecida por una e imprudente nube oscura. El término “gitano” es posible aplicarlo a tantas cosas en la vida cotidiana; el fútbol, entre ellas. Demos una leve mirada hacia atrás y pensemos en la liga española. Mejor, en el Atlético de Madrid. Hace solo unos pocos días, Diego Simeone, su entrenador, se ufanaba y daba vivas por la paliza dada al Barcelona: cuatro a cero, sí, cuatro a un equipo en ese momento vanguardia del campeonato y serio candidato al trono del reinado. Ah, qué gloria, qué grande el equipo a franjas verticales rojas y blancas, especialmente porque también había goleado, cinco a cero, al Betis, y semanas atrás, cinco a dos al Real Madrid…

El sueño feliz poco duró. El Rayo Vallecano, equipo sin luminarias ni estridencias y cumpliendo su rol de pandilla del puerto de Vallecas, le clavó al Atlético de Madrid un tres a cero insólito, fuera de este mundo, seguramente solo esperado por los optimistas estibadores portuarios. Así pues, se cumplía en los vaivenes del cuadro de Madrid la metáfora del gitano: se está bien, se está mal, nunca se sabe cómo se estará mañana. Y aunque ya se sale del concepto anterior, y para completar “la fiesta de los pequeños”, el Girona celebró su fiesta catalana ante el desconcertado Barcelona.

Aquí cabe un apunte futbolero, un llamado de atención: los sistemas defensivos del Real Madrid y el Barsa caminan sobre vidrios y fuego; cada contraataque del enemigo, sea un equipo de tronío o sea de alguno que poco tiene que perder, los toma desamparados, en la calle, y con la posibilidad cierta de un sufrimiento que no se corresponde con su tamaño de equipos triunfadores. Defenderse es un arte de fútbol, y los dos colosos de España no consiguen entenderlo…

Que Keiber Lamadrid haya sido llevado a Inglaterra por el West Ham tiene más de un significado. No solo por haber sido el primer venezolano en ser contratado desde el fútbol nacional a la Premier League, sino porque, y esto es aún más trascendente, porque su actuaciones podrán romper el cerrojo que durante años ha mantenido a los futbolistas de aquí en el casi anonimato, y que desde Lamadrid en adelante podrían llegar hasta un lugar más arriba de todo cálculo. Lamadrid recibió 4,7 (sobre 5) de evaluación, la más alta del equipo y de todo el partido ante el Burton Albion. Se han abierto los portales, ¿quién sigue ahora?

Nos vemos ahí.

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