El MacBook Air siempre ha sido un equipo excepcional. Desde su presentación, Apple ha ido mejorándolo con mejoras incrementales, convirtiéndolo en uno de los más recomendables de la gama. Ahora, vuelve a actualizar su portátil más interesante, y lo hace en un momento muy complicado tanto para el mercado como para la propia Apple. No es una renovación en profundidad, mejoras en los chips y cambios aquí y allá, pero una mejora más que bienvenida.

Como decimos, el nuevo MacBook Air con M5 llega justo en un mercado complicado. Los incrementos del coste de los componentes están poniendo en aprietos a muchos fabricantes, pese a que Apple parece inmune, y el recién anunciado MacBook Neo también canibaliza un poco a ese grueso de usuarios que buscaban en el Air su primer Mac gracias a su relación calidad-precio.

Ahora, el recién entrenado MacBook Air con M5 que hemos tenido la oportunidad de probar se queda en un terreno un tanto diferente al que nos encontrábamos hace un año, pero sigue siendo uno de los equipos más equilibrados en cuanto a diseño, prestaciones y precio. Y este es un punto muy importante. Apple ha mejorado el MacBook Air con su nuevo chip, lo que de facto le convierte en el equipo más potente de la compañía fuera de su gama Pro, y lo ha hecho sin subir el precio. Sí, el nuevo MacBook Air M5 parte de los 1.199 euros y 1.499 euros, 13″ y 15″, respectivamente, el mismo precio que sus equivalentes M4, y además, esta vez el modelo base parte de los 16 GB de RAM y 512 GB de almacenamiento, lo que hace el conjunto más atractivo si cabe.

Es en esencia el doble de precio que el MacBook Neo, pero a todas luces un equipo mucho más potente y, sobre todo, con más posibilidades de personalización. El primer punto de este MacBook Air que destaca sobre el anterior es el chip. Apple ha optado por actualizarle al M5, que hasta ahora solo estaba disponible en la gama Pro, por lo que, en términos de rendimiento, pese a que ya no hay saltos incrementales tan grandes como en el pasado, estamos ante el más potente de Apple enfocado al consumidor no profesional.

De nuevo, Apple vuelve a repetir en un chasis que ya es de sobra conocido por todos y que desde su presentación se ha tornado como uno de los más equilibrados y cómodos para la movilidad de todo su porfolio de productos. Construido en aluminio, la compañía vuelve a repetir con un equipo que, pese a ser mejor en casi todo que el modelo anterior, lo mantiene en los apenas 1.23 kg. No hay cambios significativos a este respecto: la compañía mantiene la configuración de puertos y sigue ofreciendo dos puertos Thunderbolt 4, ambos de tipo USB-C, carga por MagSafe 3 y jack para auriculares. Y aunque nos hubiera gustado que Apple aprovechase esta actualización para incluir Thunderbolt 5 como prueba a futuro, lo cierto es que pocos de sus usuarios potenciales van a verse en la necesidad de requerir mayores velocidades de transferencia.

Y al igual que el chasis y sus puertos, el MacBook Air M5 mantiene la misma pantalla retroiluminada por LED con tecnología IPS, en versiones de 13 y 15 pulgadas de 2560 x 1664, 224 píxeles por pulgada, brillo de 500 nits y resto de apellidos clásicos de Apple: P3 y True Tone. Sí, volvemos a vernos en la necesidad de preguntarnos si quizás era el momento, sobre todo con la presentación del Neo, de dar el salto en su pantalla a la mini‑LED Liquid Retina XDR los 1000 nits de brillo con ProMotion que ya ofrece en los Pro de base, pero quizás el incremento de precio para ello haría que el Air quedase fuera de esa definición de equipo tremendamente equilibrado en prestaciones y precios si tenemos en cuenta los casi 700 euros que hay que desembolsar por esas prestaciones en el Pro base.

No obstante, no hay solo ausencias; el nuevo MacBook Air M5 también trae algunas novedades invisibles para el usuario que suponen esa prueba de futuro: incluye el chip inalámbrico N1 de Apple, Wi-Fi 7 y Bluetooth 6, lo que se traduce directamente en mejor rendimiento inalámbrico y, sobre todo, en mejor eficiencia de cara a estirar su autonomía, que se mantiene, de forma oficial, en 18 horas de autonomía y que en la práctica es uno de los equipos que mayor autonomía ofrece, pero que, lejos de los datos teóricos, varía enormemente en función de las tareas que estés realizando. Te garantizamos, eso sí, lo suficiente para trabajar en el día cómodamente sin preocuparte por el cargador. Y podemos decirte algo más: pocos equipos tan ligeros y potentes vas a encontrar con esta autonomía, tanto teórica como real, por lo que sigue siendo la baza y la ventaja competitiva más interesante de este equipo. Que además incluye carga rápida, aunque solo cuando se usa un adaptador de corriente USB-C de 70 W o superior.

Y si te lo estás preguntando, no, el MacBook Air de serie no incluye cargador en la caja, al menos en Europa, y tienes que comprarlo por separado. Apple te ofrece incluir alguno de sus cargadores en el modelo con GPU de 10 núcleos, pero tiene un coste desde los 45 euros hasta los 65 euros en función de la potencia de la que quieras el cargador. Con todo, tienes alternativas en Amazon de calidad por poco más de 10 euros.

Teniendo claro que, fuera del chip M5 y del SSD, el equipo es virtualmente el mismo, ¿qué cambia respecto a la potencia en el nuevo MacBook Air M5? Ya habíamos visto que, teóricamente, los saltos incrementales entre generaciones de chips de Apple M ya no son tan grandes. En parte porque la compañía parece haber afinado tanto su tecnología que sus saltos generacionales son cada vez más difíciles, y porque en la práctica los saltos en potencia están enfocados en aplicaciones específicas casi exclusivas para la IA o programas que no tienen una transferencia directa en el consumidor no profesional más allá del clásico mantra de «todo lo que podías hacer antes, pero ahora lo puedes hacer un poco mejor». De hecho, en la presentación del MacBook Air, Apple basó todas sus comparativas del M5 respecto a la generación en cuestiones como rendimiento de vídeo mediante IA, al clásico uso del trazado de rayos o al procesamiento de imágenes. Y los test sintéticos apuntan en la misma dirección, que además sirven para hacernos una idea de la evolución de los chips de Apple en el MacBook Air:

Geekbench 6, CPU & GPU Test MacBook Air chip M (Barras divididas)

Como vemos, no hay un salto significativo de rendimiento, teniendo en cuenta que nuestra unidad de pruebas es el modelo de 10 cores GPU y 32 GB de memoria unificada, y en la práctica es exactamente lo que nos estábamos imaginando desde el momento de su presentación. El MacBook Air M4 ya era un producto formidable y la revisión con M5 es un poco mejor. Sí que habrá un grupo importante de usuarios que sacarán provecho a lo que ofrece un M5 en comparación con el M4, y efectivamente con equipos más antiguos con el M2 y el M1, pero de nuevo centramos esas mejoras en el uso de edición de vídeo y foto o usos específicos de machine learning e IA en los que los neural cores del M5 sí que son una apuesta importante por parte de Apple.

Geekbench para diversas tareas M4 vs M5 (Grouped Bars)

La realidad es que para un uso doméstico e incluyendo el uso de aplicaciones profesionales como Premiere o Photoshop, el equipo sigue siendo tremendamente rápido en la mayoría de las tareas, toda vez que tengamos en cuenta que, pese a montar el mismo chip que el MacBook Pro, el MacBook Air M5 no incluye ventilador y la gestión termica automática del equipo puede hacer de ciertos cuellos de botella en situaciones específicas que requieran una enorme potencia de cálculo sostenida en el tiempo. A cambio, eso sí, pocos equipos con esta potencia que no hagan ni un solo ruido vas a encontrar, tanto dentro como fuera de Apple.

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