Stranger Things: Relatos del 85 comienza y termina dejando clara la misma idea: mucho de lo que conocemos de Hawkins todavía está por descubrir. Se trata, claro, de una decisión lógica por parte de los hermanos Duffer para explorar en los ya anunciados spin-offs de la franquicia. Mucho más, en un universo que se resume a las experiencias y punto de vista de su grupo de protagonistas. Por lo que, al establecer que todavía hay recuerdos que mostrar, abre el universo en direcciones nuevas. Mucho más, al dejar claro que el olvido no es casual, sino que es consecuencia lógica de la presión de salvar la propia vida y al mundo más de una vez.

No obstante, la decisión de ir y venir en espacios en blanco de la línea de tiempo de Stranger Things tiene un problema que el animado no soluciona. Como se recordará, la serie original dio pocos saltos temporales. Y siempre fueron sobreexplicados, analizados y profundizados para justificar cada uno de ellos. Por lo que la idea de una aventura cápsula rompe con la lógica interna de la saga de los hermanos Duffer. Eso, a pesar de que hay una explicación más o menos lógica para el olvido. Pero de nuevo, los guionistas y productores estiran su mundo más de lo conveniente. 

Por lo que el resultado es que, aunque Stranger Things: Relatos del 85 tiene una historia interesante y divertida, tiene mucho de innecesaria. También, de un giro más para fanáticos de hueso rojo y nostálgicos, que realmente un añadido de interés a la franquicia. La historia de un invierno en Hawkins, entre la segunda y tercera temporada, enfoca la atención en los protagonistas más jóvenes. Y esta vez, en una muestra total de todo lo que Eleven puede hacer y la verdadera magnitud de sus poderes. Lo que, claro, hace que a lo largo de diez capítulos, el animado deba responder la pregunta de por qué no los utilizó después. Cosa que no hace del todo.

Lo bueno de ‘Stranger Things: Relatos del 85’

Con todo, el guion de Jennifer Muro es lo suficientemente ingenioso para convertir al universo de Stranger Things en algo más ligero y más divertido. También, más accesible. Y para eso, vuelve a sus inicios. Lejos de una misión cósmica o interdimensional, la trama de Stranger Things: Relatos del 85 es pequeña y enfocada en un misterio puntual. También, en desarrollar a sus personajes de maneras nuevas, aunque sin ir demasiado lejos del grupo de chicos audaces y temerarios. 

De hecho, uno de los puntos altos de la serie animada es que, a pesar de que sigue siendo un homenaje al terror ochentoso y al cine de género, es más simple. Una decisión que la hace parecerse mucho a producciones de la década como He-Man y Thundercats, entre otras. De modo que el argumento, con sus finales de suspenso y muchísima acción, está más enfocado en divertir que en añadir información. Por lo que, a pesar de tener un espectacular apartado visual, es poco ambiciosa y plana.  

También, en convertir toda la experiencia que cuenta la trama, en situaciones que deberán resolverse sí o sí en la misma temporada. En especial, porque al explorar eventos inéditos ocurridos durante el invierno de 1985, la trama tiene nueva libertad. Eleven todavía está en medio de sus preguntas acerca de qué puede hacer y qué relación tiene esa capacidad con el Laboratorio Nacional de Hawkins. También, ya se mostró la escala terrorífica del Azotamentes y el papel que Will Byers cumplió como su espía. Por lo que el punto es perfecto para una aventura de investigación que necesite aclarar puntos oscuros de la serie principal destinados a aclararse después. 

Una aventura que homenajea al género juvenil

Un giro que Stranger Things: Relatos del 85, explora al convertir a sus jovencísimos héroes en una versión de los Goonies en el universo de los Duffer. Muchos de los puntos altos del animado se enfocan en cómo la trama resuelve una nueva dinámica entre personajes, más dinámica y fluida, ajena a conflictos adolescentes. Más esquemática, enfocada en que este grupo de héroes en crecimiento que por el momento solo sabe dos cosas. Por un lado, que Eleven es poderosa y acaba de volver de su aventura en la ciudad, y por el otro, que el peligro bajo Hawkins es más grande y complejo de lo que temían. 

Ahora con Eleven, Mike, Will, Lucas, Dustin y Max en una misión para desentrañar un nuevo misterio paranormal, la premisa habitual de Stranger Things es más directa. Sin Joyce o Hopper, tampoco Nancy, Steve, Jonathan o Robin dentro de la aventura de forma total, todo el enfoque está en sus héroes arriesgados y siempre divertidos. Mucho más, en la habilidad que tiene el guion de captar toda la esencia de la muy celebrada primera temporada de la serie. Stranger Things: Relatos del 85 es más inocente, entretenida y más rápida que las últimas entregas de la serie. Lo que le brinda parte de su gran personalidad.

Un relato poco ambicioso que no cumple con sus expectativas

Sin embargo, Stranger Things: Relatos del 85 quiere abarcar mucho y tratar de completar puntos en blanco de la trama original. Por lo que intenta explorar en un entorno desconocido. De monstruos nuevos provenientes del Mundo del Revés (Upside Down), hasta aspectos sorpresivos de los poderes de Eleven. Todo se mezcla a medida que el guion va del pueblo a una investigación subterránea que, por momentos, se hace desordenada y llena de conveniencias.

En especial, porque al necesitar ser más rápida y más simple, la serie cierra sus cabos sueltos y responde sus preguntas forzando la trama más de una vez. Desde por qué Eleven recuerda en el animado (y no en el live action) detalles sobre su infancia hasta su control en aspectos distintos de sus poderes. Más grave todavía, que habiendo pasado ya la experiencia con Ocho, eso no parece haber afectado su conocimiento sobre lo que ocurre en el Laboratorio. 

Lo anterior, pasando por detalles sobre la vida de Will o cómo se plantea que esta aventura no intervenga para nada en el futuro de la serie. Stranger Things: Relatos del 85 tiene el mismo problema de fondo de la obra de teatro Stranger Things: The First Shadows. Ser incapaz de justificar su existencia, los detalles que no encajan en la trama general y su forma de reformular la historia. 

Todo lo nuevo en ‘Stranger Things: Relatos del 85’

Además, la serie tiene un nuevo personaje: Nicki Baxter, que de una u otra manera es el único elemento realmente sorprendente en la historia. Esta extraña, con habilidad tecnológica y por eso convenientemente útil, es una versión de Max en la temporada dos, pero más subversiva. O al menos, en la forma en que la serie la plantea. De hecho, es esta chica de mal carácter y pura fuerza bruta, la que de alguna manera define el tono de la producción.

En realidad, toda esta gran aventura de la pandilla de Hawkins tiene mucho de partida incompleta de D&D y en dado caso, Nicki es el añadido que completa la jugada. Es fuerte, físicamente imponente y de alguna manera, la fuerza bruta en un grupo que siempre se identificó a sí mismo como nerd. Se trata, claro, de otra decisión extraña para la serie, que parece empeñada en ser solo una especie de añadido simpático al universo. Pero que aun así, permite que la dinámica de resolver el misterio como una aventura muy específica tenga sentido.

Una animación que encantará a los fanáticos

Para la ocasión, la animación corre a cargo del estudio Flying Bark Productions. Que combina diversas técnicas para un apartado visual nostálgico inspirado directamente en los dibujos animados clásicos de los años ochenta. Pero con un giro en el trazo y en la forma de mostrar las diversas secuencias que recuerda más a la trilogía animada de Spider-Man de Sony. 

Lo interesante es que la animación es el punto que en realidad permite que Stranger Things: Relatos del 85 sea algo más que un spin-off intrascendente. De hecho, desde la paleta de color hasta cómo la serie usa los efectos visuales para mostrar los poderes de Eleven, la producción innova creativamente. Y lo hace tanto al permitir que la animación expanda el universo, hasta combinar animación 2D y 3D para contar su historia. 

Algo también evidente en los monstruos de temporada, más grotescos y abstractos de lo que los efectos del live-action podían permitir. Lo cierto es que para su último capítulo, Stranger Things: Relatos del 85 muestra las posibilidades del universo de los Duffer. También, que incluso en su versión más sencilla, puede ser entretenimiento puro para los fanáticos. Un elemento que sostiene a este experimento afortunado incluso en los momentos en que la historia parece puro relleno

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