Los tiempos han cambiado, quién lo duda, pero dirigir una mirada hacia el campo y darse cuenta de que el técnico de un equipo de alcurnia, de la encumbrada Bundesliga sea una mujer, no deja de ser una rareza, un hecho exótico de la era actual. Por eso es que Marie-Louise Eta se empeña en modificar el rumbo de las cosas. Su aparición en el fútbol parece ser la contramano de la vida, pero no es realmente así, no va a seguir siendo así. Ella tiene una trayectoria y ha sido asistente de un entrenador de primer nivel, por lo que ya ha adquirido no solo experiencia cuantificable, sino capacitación para un territorio que por siempre y por herencia había sido de los hombres. Apartando antiguos conceptos y juicios de valor acerca de las dimensiones de la vida, podremos divisar todo lo que la mujer hoy es y en cuántas categorías del quehacer cotidiano tiene firme y decidida presencia…

Cada jornada de partido las vemos: son dirigentes, árbitros y ahora directoras técnicas. Echemos la vista atrás y recordemos el Mundial de Australia y Nueva Zelanda: más de millón y medio de espectadores en los estadios tratando de convencerse, o convencidos al final de todo, de que ellas saben lo que hacen y que ya no habrá vuelta atrás. Las hay dirigiendo en Países Bajos, en Estados Unidos, Portugal y también en Venezuela. Más que una fiebre, que una moda, es una convicción y una realidad. No obstante, faltan asuntos por resolver. La presencia de público en los estadios, especialmente en los europeos, sigue siendo escasa, precaria algunas veces, porque el hábito de ser parte de una divisa como habitué es una especie en formación. Solo el tiempo va a ir hablando claro, y esto habrá que decirlo: aún el fútbol femenino no está enraizado, y por eso requiere quitarse el ropaje de novedad para irse vistiendo de un hecho social insoslayable…

En Venezuela, el fútbol de muchachas ha ido creciendo; cada día aparecen muchas llevando un balón en sus pies y la más grande ilusión en sus mochilas, más que en países con honda tradición como Perú, Chile, Uruguay y Bolivia, donde el fútbol de chicas ahora comienza a ser parte del panorama deportivo. En Argentina, Ecuador y Paraguay ya crece con firmeza, y solo en Brasil y Colombia tiene un desarrollo mayor y organizado con campeonatos con respaldo de clubes conocidos. Entonces, el fútbol de ellas se para en medio del cruce de caminos y espera la llamada definitiva de la nueva era para saltar desde el puesto de salida y llegar al país de las preferencias populares. Marie-Louise Eta las espera.
Nos vemos por ahí.

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