
¿Para qué utilizas tu smartwatch? ¿Para saber cuántas calorías quemas a lo largo del día? ¿Para medir tu frecuencia cardiaca? Si la respuesta es «ambas», hoy tenemos malas noticias para ti. Probablemente ya sabías que los relojes inteligentes tienen cierto margen de error en sus datos, pero casi nadie sabe que el posible error es tan grande. De hecho, nos hacemos eco de un estudio donde se analizan los datos de Polar, Fitbit y el Apple Watch para contarte una realidad incómoda: no deberías fiarte de algunos datos.
Los smartwatch modernos han demostrado ser verdaderamente útiles y precisos en ciertas mediciones, como los datos del sueño, la cantidad de pasos e incluso midiendo el estrés acumulado. Ahora bien, sus sensores y algoritmos no son tan precisos cuando toca hablar de dos cifras concretas: la frecuencia cardiaca y las calorías quemadas por el ejercicio.
Ambas están bastante relacionadas, pues la frecuencia cardiaca es una de las mediciones clave que el algoritmo utiliza para determinar cómo ha ido tu sesión de ejercicio y ofrecerte el dato de las calorías quemadas. ¿Cuánto erra el Apple Watch y el resto de relojes inteligentes?

Así te engaña tu Apple Watch con las calorías quemadas
Según el estudio citado, el Apple Watch, el Polar Vantage V y el Fitbit Sense muestran una baja precisión a la hora de calcular el gasto energético en una sesión de ejercicio. La prueba se llevó a cabo con 60 individuos que realizaron en 5 actividades diferentes para determinar la precisión de todos los modelos. El resultado es curioso.
- Apple Watch: hasta un 25% de error .
- Polar Vantage V: hasta un 25% de error .
- Fitbit Sense: hasta un 30% de error.
¿Qué significa esto? Pues que si tienes un Apple Watch en tu muñeca, el valor que te ofrece puede variar arriba o abajo un 25%. Es decir, que si la pantalla te muestra un gasto energético de 2.000 kcal, la realidad podría ser que has consumido 1.500 o 2.500. Y lo mismo, más o menos, con el resto de relojes analizados.
¿Y la frecuencia cardíaca? Aquí los datos mejoran, aunque el nivel de precisión todavía no se acerca a un margen idóneo. De hecho, el Apple Watch es el mejor parado con un 5% de margen de error, mientras que el Polar y el Fitbit ofrecen una variación de hasta un 8 y un 10% respectivamente.
Llevado a los números reales no es algo dramático, pero sí supone un problema para el resto de mediciones que utilizan la frecuencia cardiaca como base. Si el Apple Watch te dice que estás a 150 pulsaciones por minuto, realmente podrías estar a 142 o 157. Nada fuera de lo que un usuario puede llegar a esperar de un reloj, pero un margen que, continuado en el tiempo, puede dar como resultado métricas muy equivocadas.
La buena noticia, eso sí, es que el estudio tiene unos 4 años, lo que significa que las marcas han podido avanzar en esta materia y mejorar sus cifras. Por desgracia, no podemos saber cómo se comporta ahora mismo el Apple Watch, pues el estudio no se ha actualizado desde entonces.
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