El diablo viste de Prada 2 es ya uno de los grandes éxitos de temporada. La película protagonizada por Meryl Streep, Anne Hathaway y Emily Blunt rompió todas las expectativas. Tanto, como para debutar con unos asombrosos $233.6 millones de dólares en su primer fin de semana, siendo el tercer mejor debut en el año. También, convirtiendo a la popular secuela tardía, en la cinta de mayor recaudación tanto de Meryl Streep como de Emily Blunt. Una combinación de cifras que demuestran que la historia de Runway aún sigue vigente para buena parte del público. 

Parte del éxito de la cinta, radica en el hecho de que el guion de Aline Brosh McKenna, profundiza en los mismos temas de la original, pero desde un punto de vista contemporáneo. Por lo que la historia de Miranda Priestly (Streep), debiendo luchar por mantener en pie a la histórica revista que dirige, ha sorprendido por su originalidad y relevancia. Lo mismo podría decirse de la forma en que el argumento enfoca el crecimiento profesional y personal de Andy (Hathaway) y Emily (Blunt). Las ahora importantes personalidades de la moda deben enfrentarse de nuevo, pero desde una rivalidad inteligente y bien planteada.

Pero, por extraño que parezca, los rostros de los icónicos personajes pudieron ser otros. Algo que Anne Hathaway ha dejado claro a lo largo de la campaña de promoción. A principios de este año, la actriz contó que ella no fue la primera opción para el papel de Andy Sachs, la periodista novata que termina por convertirse en asistente de la tiránica Miranda. Y que, de hecho, 20th Century Fox tenía ideas muy distintas sobre quién debía encarnar al personaje.

Un trayecto de éxito para ‘El diablo viste de Prada’

El diablo viste de Prada

Para conseguir a la actriz que encarnaría a la célebre asistente, el director David Frankel contó que la producción atravesó un trayecto complicado. El estudio deseaba que una actriz de prestigio dramático ya asentado diera vida al personaje. Y Hathaway, cuya filmografía incluía éxitos juveniles como Hechizada y las dos entregas de Princesa por sorpresa, no parecía la mejor opción. De hecho, los productores deseaban desesperadamente a Rachel McAdams, quien venía del éxito de Chicas malas y El diario de Noah. Pero la intérprete rechazó el papel varias veces porque quería alejarse de los proyectos comerciales.

De modo que otras actrices como Scarlett Johansson, Natalie Portman y Kirsten Dunst también fueron consideradas antes que Hathaway. Para conseguir el papel, tuvo que mostrar una determinación absoluta. Se reunió con la productora ejecutiva Elizabeth Gabler, entonces presidenta de Fox 2000 Pictures. Y fue tan insistente como para sorprender a la prominente figura.

“Recuerdo cómo se sentó en mi oficina y me explicó por qué deseaba hacer este papel, con anotaciones sobre el tercer acto incluidas”, recordó Gabler en una entrevista. “Annie nunca se rindió. No paró de postularse, me llamaba, vino a la oficina de Carla Hacken (ejecutiva de Fox) y escribió Contrátenme en la arena de su jardín zen”. Pero todavía había que atravesar el complicado terreno de convencer a Meryl Streep, quien al final tuvo la última palabra.

Y la decisión llegó para un papel para la historia

Finalmente, su persistencia dio frutos cuando la gran dama de Hollywood, tras verla en Secreto en la montaña, le dio su sello de aprobación. “Llamó por teléfono a Tom Rothman, de Fox, y le dijo: Esta muchacha es genial, creo que trabajaremos muy bien juntas», relata Frankel. 

Por su parte, Anne Hathaway recuerda su emoción al conseguir el ansiado papel que cambió su carrera: “Empecé a chillar y a correr por todo mi apartamento. Había unos amigos míos de visita y entré en el salón de un salto gritando que iba a estar en El diablo viste de Prada”. El resto ya forma parte de la leyenda de la ahora saga. 

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