En el oriente venezolano, dentro de los límites del estado Monagas, se encuentra “Caripito”, una tierra caliente ubicada a las orillas del río San Juan, que hace unos cuantos años puso el nombre de Venezuela en los registros del récord Guinnes con una barra de chocolate de 8.54 metros. La misma que hoy retumba en todos los rincones donde se disfruta el beisbol por ser la casa de Ildemaro Vargas, dueño y señor de una racha de 27 juegos consecutivos dando hit en el llamado mejor beisbol del mundo, la mejor marca jamás obtenida por un jugador criollo.

Vargas, que tiene 10 años siendo un utility de primera en MLB, consiguió al menos un incogible en los primeros 24 juegos que disputó este año con DBacks y así, tomando en cuenta los últimos tres duelos del año pasado, totalizó 27 compromisos seguidos con imparables. Atrás dejó la marca que Wilson Ramos impuso con los Mets en 2019, cuando hilvanó una seguidilla de 26 choques con hits.

De acuerdo con Las Mayores, los 24 juegos de este año representan la segunda cadena más larga para iniciar una contienda desde 1940. El único que ha conseguido algo superior es Ron LeFlore, que en 1976 dio hit en los primeros 30 juegos que disputó. En lo que a Arizona compete, el registro de “Caripito” es el segundo más alto de la historia, igualado con y Tony Womack (24 en el 2000) solo por detrás de Luis González (30 en 1999).

Con esa producción consiguió además alzarse como el Jugador del Mes en la Liga Nacional. Y es que en 22 compromisos despachó un total de 32 inatrapables, incluidos seis dobles, un par de triples y cinco jonrones, empujó 19 carreras y anotó 17. Su promedio de .372 no solo fue el mejor del viejo circuito, sino que estuvo muy por encima del resto, de hecho Otto Lopez -su perseguidor más cercano- bateó para .330. Ildemaro también fue líder en OPS con 1.056 y su wRC+ (que mide el valor ofensivo total de un bateador) fue de 195, el segundo mejor de toda la Gran Carpa, solo por detrás de Ben Rice (Yankees).

En general, está bateando para .382 y ya suma seis bambinazos, que es lo máximo que ha registrado en una temporada de MLB, en 2019 cuando jugaba su tercera contienda en Arizona. Es claro que está en el mejor momento de su carrera, un camino que está lejos de ser un cuento de hadas, pero sí que es una historia que vale la pena contar. Han sido cinco las franquicias en las que ha tocado la puerta (DBacks, Nacionales, Cahorros, Mellizos y Piratas), pasando hasta por tres en un mismo año, no una, sino dos veces. Y el sigue con su sonrisa genuina, insistiendo, persistiendo y llevando un mensaje que va más allá del talento, que habla de resiliencia, de nunca dejar de confiar en tus sueños. Que bonito que esa sea la razón por la que hoy todos buscan: ¿Qué es y donde queda Caripito?

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