
Mortal Kombat 2, la nueva adaptación del clásico videojuego de lucha, ya está en cines. La película llega después de una larga espera de cinco años. Fue en 2021 cuando su predecesora vio la luz y sorprendió como un filme sorprendentemente sólido gracias a sus buenas coreografías y efectos especiales. Ahora, esta nueva entrega llega con la promesa de ser aún más grande y ambiciosa. El fichaje de una estrella como Karl Urban (The Boys) en el papel de Johnny Cage así lo demuestra.
En esta ocasión, los campeones de la Tierra, ahora acompañados por el propio Johnny Cage, se enfrentan cara a cara en la definitiva y sangrienta batalla a muerte para vencer al oscuro régimen de Shao Kahn, que amenaza la existencia del Reino de la Tierra y a sus defensores. Solo si logran entrenar y pulir sus habilidades al máximo podrán hacer frente a los peligros que les esperan.
Esto es Mortal Kombat
Con la primera entrega, el mencionado reboot de 2021, quedó claro que Warner Bros. había entendido perfectamente lo que los fans querían. Aquí se viene a ver peleas a muerte, con mucha violencia, sangre, gore y movimientos loquísimos y surrealistas. Ahora, con la fórmula asentada, en Mortal Kombat 2 solo han tenido que hacer exactamente lo mismo. Porque sí, esta cinta es básicamente un calco de la anterior. La misma gamberrada salvaje y hortera que hace un lustro.

De nuevo tenemos a personajes veteranos en el torneo junto a otros novatos que no se ven capacitados para defender el planeta. Los villanos siguen el mismo esquema (algunos ya aparecieron en la original) y toda la trama se desarrolla de una manera muy similar. Pero todo eso funciona por dos motivos. El primero es que ha pasado el suficiente tiempo como para que esta secuela no se sienta un pastiche sino algo fresco. Y lo segundo es porque todo queda enterrado en la acción.
En Mortal Kombat 2, las peleas son otra vez, como no podía ser de otra manera, las que ocupan el lugar central de la película. Durante las dos horas que alcanza la cinta, solo vemos una sucesión de batallas entre personajes, tal y como cualquier fan de los videojuegos espera. Porque lo único que quieren es ver a esos montones de píxeles cobrar vida y enfrentarse entre sí con sus frases y movimientos icónicos, sus dosis absolutamente exageradas de gore, sus mamporros y guantazos a mansalva. Y eso lo tienen.

Peor que la primera
Pero aunque sea cierto que la fórmula básica no ha caducado, sí que hay elementos que han empeorado el conjunto. Para empezar, la trama es un poco más perezosa (ni que la de la original fuese una obra maestra) y se llega a hacer bola. Hay ratos en los que los personajes van de un lado a otro sin que ocurra realmente nada. Se pelean entre sí solo por el placer de colocarles uno contra otro. Y, por supuesto, el flojo guion vuelve a caber en una cuartilla de folio y nos sobraría espacio.
A eso hay que añadirle que los efectos especiales han metido un bajón. Aunque en líneas generales son cosas básicas y correctas, hay demasiadas secuencias en las que el trabajo inacabado canta por los cuatro costados. Tanto en fondos absolutamente digitales, mal integrados y feos a la vista como en ciertos movimientos y ataques de los protagonistas que, de pronto, parecen convertirse en personajes del videojuego de alguna generación de consolas pasada. El apartado visual de Mortal Kombat 2 es, en más ocasiones de las que puede permitirse, un caos.

Al final, todo en Mortal Kombat 2 se resume en un festival de hiperviolencia y sangre sin mucho diálogo. Y los pocos que hay, sobran por completo. Referencia tras referencia para complacer a los fans más acérrimos, la película se entrega de lleno a su acción, que parece no tener fin. También hay humor (mucho), con un volumen obsceno de chistes sobre la cultura pop. Quien venga buscando un guion mínimamente interesante, por superficial que sea, se ha equivocado de película porque aquí no hay de eso.
Solo hay artes marciales exageradas y divertidas, sangre y vísceras saltando por todas partes, ataques sobrenaturales peligrosísimos y una gran cantidad de personajes, algunos más carismáticos que otros, que se pasean por la pantalla como si el espectador tuviese que terminar su colección particular de cromos. Probablemente no haya que pedirle más a Mortal Kombat 2, que no pasará a la historia como una gran película pero que cumple con solidez con su simple cometido.
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