Un superrobot, bautizado como GD01, fue presentado por la empresa china Unitree Robotics como el primer robot tripulado por un humano. Mide 2,7 metros de altura, será comercializado como vehículo civil y su precio podría ascender a 650.000 dólares. Una ganga, ya que, como en el caso del personaje del filme «Iron Man», este robot puede transformarse de humanoide a cuadrúpedo, pesa aproximadamente 500 kilogramos y puede derribar una pared de un “puñetazo”.

Una noticia que comparte la prensa china con otra sorprendente: el Centro de Ingeniería y Tecnología de Aplicaciones Espaciales de la Academia China de Ciencias acaba de anunciar que la muestra experimental de un “embrión artificial” humano viajó al espacio a bordo de la nave espacial Tianzhou-10 y ya se instaló en el módulo experimental de la estación espacial china. “El experimento avanza sin contratiempos”, aseguran. Este es el primer experimento de “embrión artificial” humano realizado en el espacio, con miras a estudiar la supervivencia y la reproducción de humanos fuera de la Tierra.

Informaciones que probablemente conocerán de primera mano los 17 tecnócratas de alto nivel que el presidente Donald Trump invitó a su viaje a China, entre los que figuran desde Elon Musk hasta Tim Cook, CEO de Apple.

“China es muy buena en IA, muy buena en fabricación y, sin duda, será la competencia más dura para Tesla”, declaró Musk en el Foro Económico Mundial en enero. “Hasta donde sabemos, no vemos competidores significativos fuera de China”.

De hecho, Tesla comenzó a aliarse con cientos de proveedores chinos para su proyecto de robot humanoide Optimus, cuyo precio es mucho más alto que el robot chino y que, hasta ahora, se supone que solo funcionará para realizar tareas menores, como limpiar la casa, sacar la basura o servir como camarero. Mientras tanto, la industria robótica china se adentra en robots tripulados complejos y de gran escala, un campo de la ingeniería que durante mucho tiempo perteneció a la ciencia ficción, demostrando una ejecución de ingeniería y una capacidad de comercialización más eficaces.

Chen Jing, vicepresidente del Instituto de Investigación de Tecnología y Estrategia, declaró al Global Times que el GD01 demuestra que China ha superado un umbral clave en la ingeniería de la IA integrada.

“Ya no se trata solo de una máquina prototipo confinada a laboratorios, sino de un producto con un precio definido y una hoja de ruta para su comercialización”, afirmó.

Añadió que el producto también desafía la noción tradicional de que la forma humanoide es el destino final de los robots, lo que indica que la robótica del futuro podría evolucionar hacia formas híbridas humano-máquina más diversas.

“Las empresas chinas controlan el 90 % del mercado de robots humanoides, dominando la tecnología que transformará la fabricación y el mercado laboral. Occidente apenas compite”, informó el medio estadounidense Rest of the World en febrero pasado.

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