«Hay mucho trabajo por hacer y sé que debo dar lo mejor de mí para que el equipo sea competitivo otra vez. Lo primordial es tener una buena comunicación con los lanzadores y prepararlos mentalmente para lo que viene», señaló a los medios oficiales de los Leones del Caracas el estratega Wilson Álvarez, quien regresa a la cueva melenuda por segunda vez en su carrera como coach de pitcheo para la zafra 2026-2027.

Álvarez tendrá una tarea titánica por delante. Su principal misión será rescatar un cuerpo de lanzadores que en las últimas dos campañas registró la peor efectividad de la liga: «Tenemos que ir paso a paso. Para la próxima temporada debemos enfocarnos en un día a la vez, un juego a la vez, para ver los resultados al final del camino… Necesitamos una buena planificación, además de mucha confianza y disciplina por parte de cada uno de los pitchers».

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Los números respaldan la urgencia de reestructurar el área. El Caracas promedió una efectividad colectiva de 6.01 durante el último bienio. Asimismo, los abridores melenudos apenas laboraron 394.2 entradas en ese período, lo que representó un promedio de poco más de tres episodios por apertura; esta situación provocó el uso excesivo del bullpen y un desgaste prematuro en los relevistas.

«Uno como coach siempre quiere que el abridor lance siete entradas y así descanse el bullpen, pero ahora todos tiran a 95 o hasta más de cien millas. Tienes que adaptarte a los nuevos tiempos», analizó el zuliano, quien en su etapa como jugador brilló tanto en el béisbol local como en las Grandes Ligas, donde destaca su juego sin hits ni carreras (no-hit no-run) del 11 de agosto de 1991.

Álvarez también reflexionó sobre la evolución del juego: «Hoy en día todo se maneja a través de las estadísticas analíticas. Antes pesaba más la visión del mánager y su conocimiento del juego; ahora todo se mide por números: quién es más efectivo contra zurdos o contra derechos. Todo se procesa por computadora, te guías por lo que dicta el sistema y eso también es totalmente válido».

Por otra parte, su regreso al Caracas marcará el reencuentro de la exitosa llave técnica que conforma junto al actual mánager melenudo, Lipso Nava. Ambos hicieron dupla inicialmente con las Águilas del Zulia en la zafra 2016-2017, cuando conquistaron el campeonato; posteriormente trabajaron juntos en el Caracas —con Nava como coach de banca— antes de regresar temporalmente al nido rapaz.

Con su característico estilo pausado, el técnico concluyó: «Lo que hace especial mi dupla con Lipso es la excelente comunicación que mantenemos».


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