
Tengo la sensación de que durante los últimos años en la sociedad hay una necesidad imperiosa de volver al pasado, a lo básico. A esa tecnología poco intrusiva que, si bien ahora vemos como antiguallas, en su día cumplía con creces una necesidad. Las cámaras desechables están triunfando por su estilo a lo retro y nostálgico, mientras que en paralelo hay miles de personas dejando su avanzado smartwatch en un cajón para ponerse en la muñeca una pulsera que no hace nada. Yo he probado una de las grandes apuestas: la Google Fitbit Air.
Y, no me malinterpretes, la Fitbit Air sí que hace algo, pero entra de lleno en esa categoría de pulseras inteligentes que solo monitorizan. No tiene pantalla, no tiene botones y toda su tecnología está encapsulada en una píldora rodeada de una correa intercambiable. No es algo nuevo para mí, pues hace 10 años ya tenía algo parecido en la muñeca: la primera generación de la Xiaomi Mi Band.
Ahora bien, en 2026 no tiene el objetivo de ser una pulsera avanzada y barata que no se puede permitir poner una pantalla en la muñeca. Directamente no quiere hacerlo. La idea es la misma que la Whoop: monitorizar sin molestar. Ni hay notificaciones, ni llamadas, y la única vibración que emite es cuando se está agotando la batería o configuras una alarma.
La Google Fitbit Air solo hace una cosa, pero lo hace a la perfección y con un sistema que te libra de las distracciones y de tener que lidiar con una interfaz minúscula para indicarle a tu reloj que vas a salir a correr.

Control absoluto de tu salud y ejercicio con la mínima expresión tecnológica
A lo largo de los años, muchos amigos y familiares me han preguntado por un reloj o una pulsera barata para medirle los pasos y poder ver métricas de salud. La pantalla, la marca o las funciones le daban un poco igual: solo querían poder echar un vistazo a su día a día para llevar un seguimiento. Esto es la Google Fitbit Air: un gadget pequeño, ligero a más no poder y que se acopla a tu muñeca para medir TODO durante las 24 horas del día.
Su correa se adapta bien a la muñeca y, cuando te la pones, en cuestión de un par de horas dejas de sentirla. No suena, no vibra, no te molesta y la experiencia es más bien nula: si te olvidas de que la llevas puesta, significa que Google ha hecho un gran trabajo, y esto es justo lo que pasa.


Su objetivo es diferente al de un smartwatch. No tienes que estar pendiente todo el tiempo de cargarlo, revisar las notificaciones o tener en la muñeca un elemento grande y pesado. Trabaja de forma pasiva y registra todo lo que haces intentando que no te des cuenta de que llevas puesto un avanzado gadget de monitorización.
¿Qué hace por ti la Fitbit Air?
Nada y todo a la vez. Como digo, la pulsera en sí no hace nada por ti: solo debes ponértela para que empiece a trabajar. Desde el primer momento se enciende y empieza a registrar todo sobre tu ejercicio, salud y sueño durante las 24 horas del día. Nunca para y no es necesario indicarle que vas a realizar un deporte o una sesión de ejercicio: ella ya lo sabe porque está en constante monitorización de tus constantes vitales.
La clave de todo está en la aplicación. Es en Google Health donde se concentra toda la información que recoge la Fitbit Air. Cuando la abres, puedes ver todo lo que te interesa sobre tu ritmo cardiaco, horas de sueño, intensidad del ejercicio, calorías quemadas, horas activo…
Nada es sorprendente: recoge la misma información que la mayoría de relojes, pero de forma transparente, sin tener que llevar un gran dispositivo en la muñeca o estar supeditado a las constantes interrupciones de la pantalla, las notificaciones o las llamadas.

Cuando quieres comprobar algo, solo tienes que abrir la app y todo está ahí, en una pantalla grande y bien organizado. Los datos son consistentes, fiables y se nota que la Fitbit Air, a pesar de ser un dispositivo económico, ha apostado por sensores de calidad.
Google Health es una app bastante completa, pero el plan premium es todavía mejor
Todavía no lo he comentado, pero la Fitbit Air no es una pulsera anclada a una suscripción. A diferencia de la Whoop, esta no te obliga a mantener un plan mensual para poder utilizar sus funciones. La compras por 99 euros, descargas la app de Google Health y todos los datos comienzan a volcarse.
Ahora bien, la gran G sí ha lanzado un plan premium para quien quiera sacarle más partido a la Fitbit Air. Se llama Google Health Coach, y no es otra cosa que un entrenador personal con IA (Gemini) que se convierte en un completo experto sobre tu salud, ejercicio y sueño.
He podido probar la pulsera con este plan premium, y lo cierto es que me ha encantado. La IA analiza todos tus datos para darte píldoras de información sobre tu día a día, el ejercicio que has hecho o cómo has dormido. Y lo mejor es que, en función de todo esto, te recomienda una cosa u otra.
También tiene un chatbot con el que puedes hablar para resolver dudas, saber si una métrica es positiva o negativa, o comentarle lo que has comido para hacer un seguimiento. Si no entiendes qué es el HRV, no pasa nada, basta con pedirle que te lo explique y lo hace con un lenguaje natural apoyándose en Gemini.

Con esta suscripción premium, la IA analiza tu día a día y te recomienda sesiones de ejercicio personalizadas, establece rutinas en base al objetivo que quieras conseguir y hace un seguimiento exhaustivo de tu salud para saber cómo estás mejorando.
Y, si bien Google Heath Coach no es una suscripción obligatoria, por los 8,99 euros que cuesta sí me parece una muy buena opción para quien quiera tener más control sobre su día a día y se tome en serio sus sesiones de ejercicio. Hace que la información recogida deje de ser una lista de datos en bruto y te ayuda a comprender a la perfección qué es cada métrica, para qué sirve y si estás mejorando.
En mi caso, por ejemplo, la app analiza mi descanso todas las mañanas y me recomienda un plan de entrenamiento basado en mi nota de descanso para no saturarme y recuperarme a la perfección. Sin la suscripción, solo vería un número en la casilla de ‘Recuperación’, pero ahora me explica si he dormido mal, cómo está mi cuerpo para afrontar el día y qué me recomienda en función de cómo ha sido mi descanso.

Además, no necesitas saber si Google Health Coach es para ti, porque si compras la Fitbit Air te regalan tres meses de la suscripción para que puedas probarla con tiempo y decidir si quieres mantener a la IA como tu compañera y experta de tu día a día.
Lo que más me han preguntado sobre la Fitbit Air
Durante estas tres semanas me han preguntado mucho por la Fitbit Air tras subir un vídeo indicando que era una de las rivales de la Whoop. Voy a recopilar varias de estas cuestiones y responderlas, porque si estás interesado en la pulsera, probablemente necesites conocer estos detalles.
- ¿Cuánto dura la batería? Google anuncia una semana de uso, pero yo he conseguido llevarla hasta los 9 días seguidos cargándola al 100% y haciendo ejercicio casi a diario.
- ¿Se puede utilizar en deportes acuáticos? Sí. La Fitbit Air es a prueba de agua y se puede sumergir. Ahora bien, la correa que viene cuando la compras es de tela y, a pesar de que se seca rápido, el velcro se vuelve algo débil cuando se moja y es fácil que la correa se abra. La buena noticia es que Google vende una de silicona para estos casos.
- ¿Es para profesionales? No me considero un profesional de ningún deporte, pero la cantidad de datos que registra la Fitbit Air me deja recomendarla para aquellos que se toman muy en serio ciertos deportes como el running. Mide con precisión detalles como la distancia de zancada, ofrece datos minuciosos sobre las zonas de ritmo cardiaco y permite, con el plan premium, visualizar ejercicios o planes muy avanzados para mejorar incluso cuando ya estés a un muy buen nivel.
- ¿Tiene alarmas? Nadie me ha preguntado esto, pero es una de las cosas que más uso en mi smartwatch y me preocupaba que la Fitbit Air no me despertase por las mañanas. Sí que tiene. Se configuran desde la app y se paran dando dos toques sobre la pulsera.
- ¿Es una buena opción para hacer un seguimiento de salud? Sin duda. La Fitbit Air tiene todos los sensores necesarios para medir cada apartado importante de tu salud. Es capaz de hacer un ECG, tiene avisos por frecuencia cardiaca baja, mide con precisión la variabilidad de la frecuencia cardiaca cuando duermes y, el plan premium, además, aprende de tu historial para indicarte aún más detalles sobre tu estado de salud.
- ¿Tiene GPS? No. Como comentaba antes, es uno de los grandes inconvenientes para los más avanzados en deportes como el running. Para poder hacer un seguimiento de la ruta, la altura y la velocidad promedio, es necesario llevar el móvil en el bolsillo, algo que otros relojes más avanzados pueden gestionar por su cuenta.
- ¿Cómo monitorizo una sesión de ejercicio? Cuando utilizas la Fitbit Air es necesario cambiar un poco el chip. Ya no es necesario ir a la pantalla del reloj, seleccionar el ejercicio y pulsar sobre ‘Empezar’. La pulsera monitoriza todo durante las 24 horas del día, por lo que puedes jugar al pádel sin preocuparte de nada y después, en la app, registrar una sesión de ese deporte de 18:00 a 19:30, por ejemplo. La Fitbit Air ya ha registrado todo lo que has hecho en ese tiempo, por lo que cuando le indicas que has realizado un ejercicio, simplemente cruza su algoritmo con los detalles de ese deporte y te ofrece un resumen completo. Todo esto en el caso de deportes como el pádel, en el caso del running, por ejemplo, se hace de forma automática y la pulsera detecta a la perfección cuándo has comenzado y parado de correr. De hecho, lo hace sumamente bien, mucho mejor que algunos smartwatches de 300-400 euros que he probado.
- ¿Se puede utilizar con iPhone? Sí. Google ha lanzado la app de Health en la App Store, por lo que puedes descargarla en iOS y tener exactamente las mismas funciones.

¿Merece la pena la Google Fitbit Air?
Con la Google Fitbit Air la gran pregunta es: ¿tienes en tu muñeca un reloj inteligente? Si la respuesta es sí y te gusta utilizarlo, te diré que muy probablemente el cambio es totalmente innecesario. La pulsera de Google no te dará nada extra, sino todo lo contrario. Perderás funciones, visibilidad, apps, temporizadores, control de la música y un largo etcétera. Todo, a cambio de una monitorización que casi todos los relojes ya ofrecen.
Ahora bien, si no tienes un smartwatch a estas alturas de partido, probablemente es porque no quieres tener en la muñeca un gadget que requiere tu constante atención. En ese caso, la Fitbit Air es perfecta para monitorizar todo sin que nadie te moleste. Y, si te gusta llevar reloj tradicional, puedes ponértela en la muñeca derecha sin problema: simplemente recuerda configurar esto en la app y listo.
En mi caso concreto, por ejemplo, me ha encantado la app de Google Health, el plan premium y la pulsera en sí, pero también me gusta llevar un smartwatch, controlar la música, ver notificaciones de mi smartphone o poner temporizadores entre series. Y, aunque puedo llevar una en cada muñeca, lo veo demasiado redundante para el deporte que hago y las métricas que me gusta ver sobre mi día a día. Con uno de los dos me basta, y con la pulsera pierdo cosas que me gusta tener en mi día a día.
Ahora bien, para alguien que lleva tiempo buscando algo así, que se preocupa por su salud, hace deporte varios días a la semana y no quiere un smartwatch, la Google Fitbit Air me parece una grandísima opción.
La suscripción premium es una de las más baratas, completas y avanzadas del panorama actual y el hardware es superliviano y fino. Por 99 euros creo que es una compra bastante recomendable para quien quiera conocer mejor su cuerpo o mejorar en algún ámbito deportivo a casi cualquier nivel.
Seguir leyendo: Llevo tres semanas con la Google Fitbit Air, ¿es realmente la mayor rival de la Whoop?