La Copa Mundial toca las puertas como cada cuatro años y lo dejamos pasar de nuevo con la única condición de que la magia del balón nos hipnotice y regale jugadas para el recuerdo. De la estantería, desempolvamos el cartel de “No molestar”, porque desde el 11 de junio hasta el 19 de julio no habrá nada más importante sobre la faz de la tierra que entregarse por completo al impune vicio de atragantarse de partidos de fútbol.
No descubrimos ningún secreto si afirmamos que la Francia de Kylian Mbappé es la gran candidata para levantar la copa mundial. En Catar 2018 debieron consagrarse por tercera vez en su historia y segunda ocasión consecutiva, pero la falta de tino de Randal Kolo Muani y la mano prodigiosa del arquero argentino Dibu Martínez le negaron el cuarto gol a los franceses, segundos antes de concluir los treinta minutos de prórroga.
Francia llega al Mundial con una plantilla fortalecida en todo sentido. En estos cuatro años Dembélé se ha convertido en lo que siempre prometió en el Barcelona y no logró cumplir, hasta que Luis Enrique lo convirtió en el PSG en un delantero comprometido con el equipo. Pero si no fuera suficiente con el actual Balón de Oro para apoyar de nuevo a Mbappé, Francia cuenta con una delantera temible con Bradley Barcola, Michael Olise. Marcus Thuran y Mateta que en cualquier otra selección serían las máximas estrellas. Y en la zona de gestación hará gala de Rayan Cherki, volante de sobado ingenio que pinta para ser una de las figuras emergentes del torneo.
Si algún otro equipo tiene oportunidad de plantarle cara a los franceses y dominarlos a partir de la posesión del balón de sus geniales mediocampistas es Portugal de Cristiano Ronaldo, como lo hizo en la Eurocopa de 2016 al vencer a los galos 1-0 en su propio estadio, y también lo consiguió ante la poderosa selección española de los jugones en la Liga de Naciones del año pasado.
La omnipresencia y precisión matemática de Vitinha en cada pase, más la dulzura de los botines de seda Mulberry de Bruno Fernandes y Bernardo Silva permiten al equipo de las quinas someter a los rivales para que CR7, João Félix. Rafael Leão y compañía inyecten el mortal veneno en el área decisiva.
Actual campeona de Europa, España es la otra gran candidata del viejo continente para conquistar el trofeo. Con el toque de Rodrigo, Pedri y Gavi, más el ingenio de Lamine Yamal, la armada española cumple con todos los requisitos para coronarse. Ya saben, a partir el 11 de junio, no molesten a este servidor por ninguna razón que no sea el mundial de fútbol.
Argentina por la hazaña de Brasil
Desde los tiempos de la prodigiosa Brasil del Rey Pelé, bicampeona en Suecia 1958 y Chile 1962, antes de convertirse en la primera tricampeona de los mundial en México 1970, ninguna otra selección ha podido emular la hazaña de levantar dos trofeos de forma consecutiva. Todas las selecciones que lo intentaron, después de aquella legendaria verdeamarilla que derrotó 3-1 a la desaparecida Checoslovaquia en el estadio Nacional de Santiago de Chile, utilizado años más tarde como campo de tortura de la dictadura del general Augusto Pinochet, han fracasado en el camino.
Argentina falló en Italia 1990, Brasil en Francia 1998 y la selección gala en Catar 2022, cuando debieron conformarse con el subcampeonato. Peor destino sufrió la propia Francia en el Mundial de Corea y Japón 2002, donde llegó como flamante campeona y quedó eliminada en la primera ronda, lo mismo que le ocurrió a España en Brasil 2014 y a Alemania en Rusia 2018, que se fueron por la puerta trasera del torneo sin pena ni gloria.
Messi tendrá la enorme responsabilidad de emular y superar la gesta de Diego Armando Maradona que condujo a la albiceleste al título en México 1986 y al segundo lugar en Italia 1990. Si logra conseguir un segundo trofeo consecutivo podrá sentarse en la misma mesa de los Meazza, Ferrari, Monzeglio, Masetti, Pelé, Garrincha, Vavá, Didí, Santos y otro puñado de brasileños que repitieron el título.
UCV y Caracas mantienen viva a la Liga Futve en la Copa Suramericana
Que cinco equipos venezolanos estuvieran hasta la última fecha de la Copa Libertadores y Suramericana con opciones a avanzar a la siguiente fase del torneo es un logro significativo, tomando en consideración las pésimas actuaciones cosechadas en las ediciones más recientes de las competencias de Conmebol. El rendimiento más notable lo alcanzó la UCV del técnico Daniel Sasso. Apenas en su primera incursión de la historia en la fase de grupos de la Libertadores, el cuadro tricolor no se amilanó. Dio batalla a Independiente del Valle de Ecuador, al que derrotó con holgura en casa, y se quedó con el tercer lugar de su llave al superar de local y visitante a Libertad de Paraguay, un grande de su país con 24 participaciones en Copa Libertadores y semifinalista en 1977 y 2006. Ahora se las verán con el Santos de Neymar en los octavos de final de la Suramericana, otro reto de enorme categoría para el tricolor.
Lo de Caracas también es para celebrar. Con una plantilla limitadísima, en la que su artillero más cotizado, el paraguayo Adrián Fernández, apenas tiene dos goles en la temporada, y con el técnico Henry Meléndez de apagafuegos, tras la salida de Fernando Aristeguieta, el rojo logró avanzar en la Copa Suramericana, dejando en el camino a Racing Club, uno de los clubes históricos del fútbol argentino.
Carabobo, La Guaira y Academia Puerto Cabello también guerrearon por sus boletos a las siguiente fase. El granate se topó con la categoría de River Plate, los naranjas con el Fluminense y al cuadro porteño le faltó determinación para superar a Juventud en casa y seguir en carrera.