
Scary Movie 6 tiene un par de retos que superar. El primero y más complicado es enfrentarse a un público muy distinto al de la quinta parte, estrenada en 2013. Sobre todo, a una cultura más sensible a diversos temas y a la que buscará provocar por la vía sencilla de ser políticamente incorrecto. Pero, por el otro lado, el director Michael Tiddes debe superar el reto de traducir el humor grueso, subrayado, obvio y escatológico para competir con un humor semejante en redes sociales. Más que nunca, la saga Scary Movie enfrenta la prueba del tiempo. También, la de batallar contra el peso de descubrir que hace reír a una generación acostumbrada a lo gráfico y a lo directo.
Por lo que el guion de Rick Alvarez, Marlon, Shawn y Keenen Ivory Wayans dedica los primeros minutos de la cinta a establecer tono y ritmo. Scary Movie 6 es, de hecho, una versión más matizada, adulta y menos explícita que cualquiera otra de la franquicia. Y se toma la molestia de al menos tener un hilo conductor. Un Ghostface violento que, de hecho, es la excusa para pasear por todas las películas de terror recientes. Pero esta vez, la cinta también se lanza al terreno político. Por lo que los rápidos, a menudo graciosos y a veces demasiado locales juegos de palabras rápidamente muestran una gran variedad de temas.
Del COVID, la pandemia (incluyendo, claro, chistes al confinamiento, masa madre y celebridades cantando en redes sociales), pasando al movimiento #MeToo de inmediato. Para luego saltar a la inteligencia artificial, el contenido adulto de OnlyFans, redadas de ICE, los archivos Epstein y hasta burlarse de la disputa Kendrick-Drake. La cinta se burla de todos y de todo en gags y chistes sin parar que por momentos resultan excesivos. No por su naturaleza grosera (eso, por descontado), sino porque el guion intenta contar demasiado a la vez. Algunas de las bromas son tan rápidas que resultan al menos confusas. O imposibles de entender sin un contexto correcto.
El problema de hacer muchos chistes sin mucho que decir.

Obviamente, Scary Movie 6 es un ejercicio de metarreferencia. Por lo que pasa buena parte del tiempo parodiando las mejores películas de terror de los últimos diez años. Pero el truco ya está gastado y, aunque varias de las reinvenciones de escenas icónicas funcionan bien, lo cierto es que otras resultan tediosas por obvias. Parte del problema de la película es que, a pesar de su salvaje intento por ofender (y lo intenta en todas las escenas), resulta menos chocante de lo que podría ser. También, mucho más interesada en la cultura pop norteamericana que en la mundial. Por lo que es probable que buena parte de los chistes pase sin pena ni gloria en audiencias más amplias.
Pero lo que se echa de menos es que, a pesar del Ghostface asesino en busca de víctima, la cinta no tiene mucho sentido de la dirección. Muchas de las referencias parecen estar ahí solo para causar efecto (como la repetición incesante de la misma grosería) o sorprender. O tomar escenas de la franquicia para recrearlas con nuevos elencos y una carga corrosiva de contenido político. Por lo que Scary Movie 6 se parece mucho a su antecesora en el sentido de la autoconciencia. Hay chistes de los chistes de la franquicia, lo que resulta confuso si alguien no está familiarizado con la saga al completo.
No obstante, otro de los problemas es que la saga parece haber perdido su amplio repertorio de temas para burlarse. Por lo que, entre tal variedad de escenarios de parodias (de Nope a Los pecadores, saltando a Weapons y la saga Halloween), el chiste recurrente es a la comunidad LGBTQ. Pero el recurso (que en ciertos puntos resulta simplemente arcaico) se vuelve repetitivo. En especial porque el acento en la sensibilidad moderna y que la película vino para ofender a todo el mundo resulta sin gracia cuando no tedioso. Pasado el shock, los recurrentes chistes idénticos sobre la orientación sexual de famosos y la comunidad trans no aportan mucho al humor general.
¿Hace reír ‘Scary Movie 6’? Sí y no.

Claro está, la gran pregunta es si este nuevo capítulo de la icónica saga hace reír tanto como las anteriores. En realidad, depende de cómo se mire. Por un lado, hay montones de momentos ridículos, exagerados y retorcidos que son el espíritu de la franquicia en puro. Desde las burlas directas a los republicanos hasta una parodia sexual de Las guerreras del K-pop con tonadita de Golden incluida. También, chistes sobre los Oscar (y su presentador), hasta los Golden Globes y hasta de un largo sketch sobre los Emmy. Hay mucho para los amantes de la cultura pop, que se divertirán por las metarreferencias y retorcidas opiniones del guion sobre diversos temas.
En lo que Scary Movie 6 falla estrepitosamente es en unificar todo eso en una sola historia. Hacerlo además, haciendo que valga la pena la inversión de material e ingenio humorístico. Buena parte de la película se queda colgada, como piezas sin terminar, sin mucho que decir. Y lo más evidente es que lo único realmente que la película parece destacar como elemento más llamativo es su intención de despertar polémica.
Por supuesto, algo que va a lograr sin duda y que arrastrará debates sobre la naturaleza del sentido del humor contemporáneo. Pero, no precisamente por ser sagaz, complicado o ingenioso, sino por volver al tipo de humor que hace 20 años era corriente y que ahora resulta incómodo. Para su final, Scary Movie 6 incluso se burla de sus cansadas heroínas Cindy (Anna Faris) y Brenda (Regina Hall), un guiño cariñoso a la longeva saga. Pero hasta en sus momentos más altos, la cinta parece solo repetirse con el recurso de ser facilona y ruidosa. Una decepción para una franquicia conocida por romper el molde del humor cinematográfico.
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