
ATENCIÓN: El artículo contiene SPOILERS de El día de la revelación (Disclosure Day).
La nueva película de Steven Spielberg, El día de la revelación (Disclosure Day), supone por fin el regreso triunfal del Rey Midas de Hollywood a uno de sus géneros favoritos, la ciencia ficción. Después de éxitos como E.T. el extraterrestre, Encuentros en la Tercera Fase, Minority Report o La Guerra de los Mundos, el cineasta estrena un filme que ha gustado mucho a la crítica y que aspira a conquistar de nuevo al público. Sobre todo por su retorcida, sofisticada y humanista trama, llena de giros y mucha, mucha tensión.
La historia de El día de la revelación está basada en un relato del propio Spielberg, lleva guion de David Koepp (Parque Jurásico, La guerra de los mundos, Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal) y banda sonora de John Williams. La cinta nos presenta a dos protagonistas por separado. Uno es Daniel Kellner (Josh O’Connor), un joven experto en ciberseguridad que es perseguido por el gobierno por posesión de secretos. La otra es Margaret Fairchild (Emily Blunt), la presentadora del tiempo de un canal de televisión de Kansas, a la que comienzan a sucederle fenómenos cada vez más extraños. A medida que la trama avanza, la verdad irá saliendo a la luz.
La verdad sobre los aliens
En acto final de El día de la revelación (Disclosure Day) comienza en el momento en el que Daniel y Margaret, por fin juntos, se encuentran de una vez por todas con Hugo. Este ha construido en un hangar secreto una réplica exacta de la casa familiar de Maggie. Y es que el plan de este misterioso agente de inteligencia es obligar a la mujer a recordar su pasado, lo que le sucedió cuando solo era una niña.

Ambos protagonistas se dan la mano mientras ella sujeta el extraño artefacto, y es entonces cuando El día de la revelación deja al descubierto lo que de verdad pasó. Una noche, los alienígenas entraron en la habitación de Maggie. Camuflados como si fueran animales para que la imagen fuese más tierna y amable para la niña, la llevaron consigo hasta su nave espacial. Allí, la posaron en una camilla y, como es habitual en las historias de alienígenas, experimentaron de alguna forma con ella.
Pero aunque la niña sintió miedo, al mirar hacia su izquierda encontró algo inesperado. Un niño estaba también posado en otra camilla a su lado. Era Daniel. Y es que el plan de los aliens era implantar en ellos habilidades extraordinarias. Al hacerlo, servirían de puente entre los extraterrestres y los humanos. Solo ellos podrían comprender de verdad y empatizar con esos seres del otro lado del universo. Por eso, deben ser ellos quienes les den a conocer al resto del planeta.

El final de El día de la revelación
Una vez que protagonistas y espectadores han entendido qué pasa de verdad en El día de la revelación, los villanos de WRDEX liderados por Noah llegan al lugar. Pero lo que ven es un hangar vacío. Maggie está usando el dispositivo para hacer invisibles toda la construcción y el equipo de Hugo. Así, consiguen huir a tiempo en dirección a los estudios de la KCXE, la cadena de Kansas City en la que ella trabaja.
Y así, sentada en el plató del informativo, Maggie interrumpe la programación para dar un mensaje. La presentadora desvela al fin al mundo entero que no estamos solos en el universo. Para demostrarlo, Daniel pincha desde la sala de control los numerosos vídeos secretos que WRDEX había archivado a lo largo de los años. Decenas y decenas de imágenes de naves espaciales, extraterrestres y experimentos con ellos invaden la pantalla. Por supuesto, el resto de cadenas de televisión del planeta también comparten la noticia, incrédulos y sin saber muy bien cómo reaccionar.
Al otro lado de la cámara, un derrotado Noah ve cómo toda su misión secreta ha volado por los aires. Pero quizá, gracias a la ayuda y el entendimiento de Maggie y Daniel por sus dones especiales, la humanidad no esté perdida después de todo. Y mientras el mundo observa, una camioneta blanca llega a los estudios de la cadena de televisión. Los ayudantes de Hugo sacan de ahí una silla de ruedas cubierta por una sábana blanca. Lo que está debajo es lo que podíamos imaginar.
Minutos atrás en la película se había confirmado que Hugo había rescatado años antes a uno de los aliens, In Vivo 17. Y ese es exactamente el personaje que se esconde tras la sábana. Al quitarla, lo que ven protagonistas y espectadores de El día de la revelación es un extraterrestre mucho más grande y anciano que los de los vídeos. Al ponerse de pie, se aproxima a Daniel y le dice algo al oído en su idioma de 8 bits. Es totalmente inteligible y solo él es capaz de comprenderlo. El joven sonríe y se acerca a Margaret, a quien se lo traduce. Ella vuelve inmediatamente a la mesa de informativos y mira a cámara para transmitir el mensaje: «Escuchad…». En ese instante, la película termina.

¿Qué les dice el alien a Daniel y Margaret?
En el final de El día de la revelación, el mensaje de In Vivo 17 queda totalmente como un misterio. Y Steven Spielberg lo ha hecho totalmente a propósito por una razón. Para empezar, quiere que quede a interpretación de cada espectador. Pero, sobre todo, lo hace porque lo que diga el alien no es lo importante. Lo realmente relevante, la moraleja de la película, es que debemos dejar de pelearnos entre nosotros y con los demás. Solo así podremos evitar el fin de la humanidad (en la cinta se revela que la Tercera Guerra Mundial estaba a punto de empezar en Corea, algo que presumiblemente terminaría al revelarse la existencia de los alienígenas).
El director apela a la humanidad y la empatía en un mundo en el que las verdades se ocultan y todo se infantiliza. Ese es el gran mensaje de Steven Spielberg en el final de El día de la revelación (Disclosure Day). Por eso no necesitamos que Margaret nos traduzca las palabras de In Vivo 17. Son lo de menos. La clave está en cómo reaccionaríamos ante algo así y cómo nos estamos desarrollando como sociedad.