La historia refleja que en tres oportunidades la actividad del hipismo caraqueño ha sido paralizada por diversos acontecimientos de la naturaleza, y fueron la inundación de El Guaire en 1949, el deslave de Vargas en 1999 y, recientemente, los dos devastadores terremotos del presente 2026.

“Si la naturaleza se opone ,lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”, es una de las frases más famosas y emblemáticas de la historia que se le atribuye a Simón Bolívar tras el terremoto de Caracas de 1812; pero ¿quién podría luchar contra los designios de Dios o de la naturaleza?

Es un dilema entre el ser humano y el medio ambiente, que históricamente ha detenido en tres ocasiones la actividad turfística en Caracas, siendo la primera el 4 de noviembre de 1949, cuando el río Guaire se desbordó e inundó los terrenos del Hipódromo Nacional ubicado en la urbanización El Paraíso, provocando la suspensión de las carreras de caballos, pues la fuerte crecida del río convirtió el óvalo y las caballerizas en una inmensa laguna, lo que causó la muerte de más de un centenar de equinos, lo que detuvo la actividad por varias semanas, con la paralización del 5 y 6.

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La segunda aconteció en diciembre de 1999, durante la tragedia del deslave de Vargas, pues la actividad turfística fue paralizada temporalmente por las inundaciones y las lluvias que colapsaron todo el estado y se convirtió en una tragedia nacional que colapsó la vida en el país.

La tercera tuvo que ver con los dos sismos dantescos acaecidos el 24 de junio, y tras un decreto de estado de emergencia nacional fue detenida la actividad en el país.

Con el terremoto del 29 de julio 1967, el hipismo no se detuvo y continuó operando como uno de los centros de entretenimiento.

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