España

El titulo remite a una película de vaqueros de los año 50, en la que Burt Lancaster y Kirk Douglas, haciendo de héroes compartidos, protagonizaron actuaciones que algunos de la época aún recuerdan. Hoy, en el Mundial de 2026, Portugal y España revivirán, metafóricamente, en sentido figurado, aquella batalla encarnizada del viejo y lejano oeste. Será un enfrentamiento entre los países de la península Ibérica, ancestrales adversarios en diversos campos de la vida, y que hoy se verán los rostros para conocer quién tiene el mejor fútbol. No será sencillo, porque cada uno tiene listas y bien aceitadas sus poderosas armas: los lusitanos con Cristiano Ronaldo como gran figura; los españoles con Lamine Yamal llevando la bandera victoriosa. Quizá vaya a ser este el partido más esperado del campeonato y en el que cada quién verá qué hace en los momento apremiantes; y no solo por los estelares jugadores que lo llevaran a fuego, sino especialmente por el antagonismo de toda la vida entre estas dos naciones. ¿Quién ganará? Será un episodio de bravos matices, de afanes en toda la cancha y a la espera de quién daré el primer golpe. España parece ser mejor, pero con una selección como la portuguesa siempre habrá que esperar…

Será también un choque entre dos generaciones de jugadores. Cristiano tendrá que decir que los de cuarenta aún tienen vida y ardor, a la vez Lamine tendrá que decir: los que emergen en los tiempos actuales pueden competir gallardamente con ellos, y ganarles, sea como sea. Habrá que seguir el partido, hinchar por alguno de ellos, porque al final de cuentas ganará el fútbol. Será, pues, un partido de peligrosas alternativas, de filos en los dos territorios, y vencerá aquel que pueda capitalizar las caídas del que más equivoque. El fútbol también vive de eso…

Estados Unidos, alzado y crecido, se medirá en la decisión con Bélgica. No será un partido fácil ni para pasear el perro en el parque; será una dura pelea entre dos equipos de juego parecido. Los del norte de América han mostrado un estilo vertical, una capacidad de resolución con alusiones al fútbol eficiente, aunque sus hombres siguen mostrando carencia en las formas individuales y en las comunicaciones entre líneas. Los belgas, entretanto, siguen sin perder y, calladamente, con pies juntillas, han ido remontando clasificaciones. Tal vez estén acostumbrados a que no los miren como candidatos, pero ahí van, paso a paso, y milímetro a milímetro. Así les ha pasado Mundial por Mundial, y a despecho de tales concepciones agoreras, casi siempre llegan.

Nos vemos por ahí.

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