Inglaterra (Foto: AP)

Los cuartos de final de los campeonatos del mundo son como alcabalas por las que tienen que pasar los grandes equipos. Colosos y decisivos como Francia, Marruecos, España, Bélgica, Noruega, Inglaterra, Argentina y Suiza. Han sido selecciones que, en rigor, en luces que encandilan, han dejado atrás a sus adversarios en cada partido, en cada jugada. No ha sido sencillo; algunos con cierta facilidad, como Marruecos si de facilidad podemos hablar, y otros, como Argentina y Suiza, con dificultades a cada paso. Con la caída de los tres anfitriones el Mundial se queda huérfano, valga el sentido figurado, y a la espera de la gran final el 19 de julio…

El Mundial ha sido pródigo en asistencia, en público febril, en aficiones desbocadas cada una por su selección. No obstante, se ha ido convirtiendo en este y en los jugados recientemente, en campeonatos para gentes con facilidades para el dinero. No será, desde aquí en adelante, fácil entrar a los estadios a seguir los partidos. La Fifa, como la empresa en la que se ha convertido, ha hecho de los mundiales shows televisivos, con características del “Super Bowl” y no tanto del deporte original. Son los tiempos que se vive: ¿está el fútbol alineado con los días de vértigo de la actualidad? Posiblemente, pero ahora podemos citar un viejo decir: “El que aprende algo pierde la inocencia que tenía con respecto a aquellos que aprendió”. Al final, el fútbol sigue su rumbo, y con su paso indetenible se ha ido convirtiendo en piedra cultural de las naciones del planeta entero…

El partido Argentina-Egipto de ayer ha despertado mares de sospechas entre comunicadores, aficionados e incrédulos. Se ha hablado de discriminación del árbitro hacia los africanos, un gol egipcio invalidado que fue legítimo, y uno, de los argentinos, dado por cierto cuando el jugador estabas en posible posición adelantada. Todos son conjeturas, y se acusa al presidente de la Fifa, Gianni Infantino, a los mismos organizadores y, al final, al propio juez del juego. Toda son teorías incomprobables que van tomando cuerpo cada vez que juega la albiceleste. Un grupo cómodo, unos cuartos, Cabo Verde, de una actuación que, por buena, nadie creía, y un rival, los egipcios, uno de los de menos cartel entre los clasificados a octavos. El fútbol tiene eso: los derrotados, a última hora y como pasó en este lance, se aferran a lo que pudo haber sido y no fue. Aquí dejamos las sospechas, los rastros de lo que piensan muchos, sin nosotros asegurarlo ni desmentirlo. Solo hablamos de una realidad y de una creencia. Lo demás tal vez lo dirá el tiempo. Nos vemos por ahí.

La entrada Cuartos, con el alma en vilo se publicó primero en Líder en deportes.

Ver fuente

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *