Aunque crece en cada partido, aunque haya sido capaz de vencer a Portugal en un lance de durezas, hoy va a tener que andar con precauciones ante la selección que, de por sí, es un misterio: Bélgica. Será un choque de equipos invictos, en el que los belgas, lejos de razonamientos, se han abierto paso en la jungla mundialista. Casi siempre los dan por perdidos, que no tiene bagaje, que su fútbol sigue en picada, pero ya ven, se las arreglan para aparecer cuando no se le espera y ahí van, toque y toque, en procura de nuevas etapas. En el partido anterior despacharon sin miramientos ni piedad a Estados Unidos; fue un cuatro a uno contundente, por la autopista central, que les ha dado créditos para lo que ha de venir. Y lo que ha de venir son los españoles, encumbrados porque ha sido uno de los pocos escuadrones que han respondido a lo que se decía de él. Fuera Alemania, Uruguay, Países Bajos, Portugal, aún queda, como una suerte de “el último de los mohicanos”, el seleccionado en una época llamado “la Furia”…

España tiene argumentos, juego de conjunto y finas individualidades que la hacen adversario temible. Fijémonos en su ataque; ahí estará Lamine Yamal, una bomba a punto de explotar y que aún no ha dado su mejor versión; por ahí merodeará Mikel Oyarzábal, centro delantero de gran sentido del espacio y del arco; y por ahí andarán, esperando oportunidades, Marc Cucurella y Pedro Porro, los dos marcadores de punta capaces de abrir huellas a las canchas mundialistas. Y por si fuera poco, en la zaga estará como capitán de esa línea Pau Cubarsí, un jugador de diecinueve años de edad capa de romper los ataques enemigos y salir jugando, como si nada, para la empresa del armado. España está lista para tomar por asalto la resistencia de Flandes. Parece un destino inexorable su llegada a la final del Mundial… si Bélgica lo permite…

De todas las selecciones del campeonato, y vaya que había para escoger, la que más nos ha gustado, y tal cosa no quiere decir que sea la mejor, ha sido Noruega. Su fútbol descomplicado y su compromiso con la alegría la hacen simpática, y como dijimos ayer en el programa de televisión por UN24 youtube, “inocente”. Otras también han coqueteado con el gusto pero por alguna actuación y no como las de los vikingos en cada partido, aun en aquel tropiezo ante los franceses. Por su estilo, por su respeto a su propia historia, Argentina, y por su personalidad de “caballeros de hierro”, Inglaterra. Claro, todo esto son visiones románticas, algo de la poética que hay en ellas porque el fútbol también es un hecho estético, un hecho relacionado al concepto de belleza. Así vemos las cosas, qué le vamos a hacer.

Nos vemos por ahí.

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