Cuatro meses han transcurrido desde que los Medias Blancas, en medio de su primer juego del año en casa, anunciaron que retirarían el número de Ozzie Guillén. Las imágenes del momento en el que alcanza a entender que será inmortalizado dieron la vuelta al mundo y entonces vimos a un Oswaldo más sensible y menos irreverente, realmente conmovido por el honor que Chicago le estaba concediendo. Pues bien, el día finalmente llegó. Este sábado 08 de agosto, en el Rate Field, el número 13 será exaltado.

Entonces, podremos decir que es un inmortal, pero no cualquiera, uno que lo ha ganado todo. Novato del Año de 1985, apenas el segundo venezolano, emulando lo hecho por Luis Aparicio en 1956. Ganador del Guante de Oro de 1990, tres veces convocado al Juego de Estrellas.

Mánager del año y mánager campeón de 2005, cuando Medias Blancas barrió a Astros y acabó con una sequía de 88 años. Y eso solo hablando de las Grandes Ligas, porque en Venezuela hizo campeón a Tiburones de La Guaira en 2024, dándole a los escualos su primer título en 33 años. Y como si eso fuera poco ganó también la Serie del Caribe en Miami.

Es un competidor nato, cuya personalidad puede hacerte sentir que no se preocupa demasiado por los resultados. Pero no te dejes engañar. Sabe bien explotar las cualidades de cada jugador y no le tiembla el pulso para mover sus piezas cuál partida de ajedrez. No le interesa ser correcto, prefiere más bien ser directo, sin medias tintas. Y eso le ha permitido construir un legado difícil de olvidar, que le ha permitido trascender fronteras.

Ahora, se convertirá en el jugador 13 cuyo número es retirado por los Medias Blancas. Sí, el 13, mismo número que defendió durante los 13 años que jugó con Chicago, y en el resto de su carrera, en la que también defendió a Bravos, Rays y Orioles. Su apellido, nuevamente lleno de gloria, se unirá a Nellie Fox, Harold Baines, Paul Konerko, Minnie Miñoso, Luis Aparicio, Jim Thome, Ted Lyons, Billy Pierce, Carlton Fisk, Frank Thomas, Mark Buehrle y Jackie Robinson (cuyo número está retirado en todo MLB). El será el primer piloto que recibe este honor en la franquicia.

Cuando recibió la noticia dijo algo que explica muy bien porqué merece tal reconocimiento. Y es que, en su humor característico, reconoció que no era el mejor pelotero de la franquicia, en ningún aspecto, a pesar de que su defensa maravilló a muchos durante años. Pero sí hay algo que lo hace sobresalir y es el amor, la garra e intensidad con la que vivió, vive y vivirá por siempre todo lo relacionado a los Medias Blancas.

Ozzie, como todo jugador del llamado mejor beisbol del mundo, tiene estadísticas que se pueden verificar en cualquier lado. 16 temporadas, 1993 juegos, 1764 imparables, 619 carreras impulsadas, 773 anotadas y un promedio vitalicio de .264. Pero es su espíritu rebelde lo que he permitido volverse inolvidable. Ahora un inmortal.

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