Que una película se convierta en clásico del horror es una combinación de muchos factores. Pero el principal es lograr impactar lo suficiente como para ser recordada un cuarto de siglo después de su estreno. Es justamente lo que ocurre con Los otros de Alejandro Amenábar, disponible en Netflix y que este año celebra 25 años de su estreno. La producción, escrita, dirigida y musicalizada por Amenábar, es una joya del cine gótico. Pero además, una reflexión en clave de casa embrujada sobre la violencia, el miedo y el agobio. Todo con la impecable actuación de Nicole Kidman en una de sus más recordadas interpretaciones. 

La cinta, que llegó luego del éxito indiscutible de Tesis (1996) y Abre los ojos (1997), catapultó al joven director a la cima del reconocimiento. Pero mucho más, demostró su capacidad para explorar en historias retorcidas a través de una estética pulida y una brillante puesta en escena.

Los otros, a mitad de camino entre un relato sobrenatural y un drama angustioso, además permite indagar en el género de terror desde lugares nuevos. El más inquietante, como una historia de fantasmas, puede subvertir las expectativas y, además, mostrar la idea del bien y del mal desde una óptica intrigante. Algo que convirtió a Los otros no solo en un éxito, sino en un clásico instantáneo del horror

Para eso, el argumento se enfoca en un momento especial duro de la historia del siglo XX. Ambientada en el año 1945, justo al concluir la Segunda Guerra Mundial, Los otros explora la pérdida y el horror de una familia aislada. Todo, en un caserón victoriano solitario, apenas en pie y envuelto en densa niebla dentro de la isla de Jersey. Pero además, la premisa indaga en los secretos de Grace Stewart (Kidman), una ferviente y sobreprotectora madre católica que lucha por sobrevivir. 

Un recorrido inquietante a través de la tragedia

Además, espera con ansias el regreso de su esposo del frente de batalla, mientras educa rígidamente a sus pequeños hijos. Por un lado, la curiosa y voluntariosa Anne (Alakina Mann) y el enfermizo Nicholas (James Bentley). Ambos padecen una extraña y severa afección médica de fotosensibilidad. Una condición que les impide exponerse directamente a la luz solar. Pero además, provoca que Grace esté obsesionada con la necesidad de evitar que los niños terminen por enfermar. Lo que llevará a la madre a batallar contra la casa, sus misterios y enigmas. 

Sin embargo, Grace, además, deberá batallar contra una fuerza sobrenatural que acecha desde las sombras. Y una que se hará más obvia cuando tres nuevos sirvientes domésticos trabajen en la propiedad familiar. Con la llegada de los empleados, Grace impone una regla absoluta e inquebrantable por la frágil salud de los niños.

Ninguna puerta de la mansión debe abrirse jamás sin haber cerrado meticulosamente la puerta anterior, manteniendo el hogar sumido en la penumbra. Pero lo que parece una regla doméstica para el bienestar de los pequeños, pronto se convierte en una rara batalla por la cordura. Todo, al momento en que Grace descubra que algo inimaginable se esconde en las puertas cerradas de la mansión. 

Horror y belleza para ‘Los otros’

En medio de la atmósfera claustrofóbica de la batalla de la madre contra la luz del sol, ocurren una serie de extraños fenómenos sobrenaturales. Lo que incluye llantos inexplicables, portazos espontáneos y pianos que tocan solos. Además de la supuesta presencia de intrusos espectrales que la pequeña Anne afirma ver con total claridad. Conforme la paranoia consume la cordura de la protagonista, las férreas creencias religiosas e intelectuales de Grace entran en crisis. 

Pero además de eso, el relato culmina en uno de los giros argumentales más célebres, impactantes, brillantes y reverenciados del cine de terror. Uno, además, que subvierte por completo la percepción clásica de las historias de fantasmas. Por lo que, además, redefine la naturaleza misma del terror existencial y la culpa materna. Una decisión argumental de Amenábar que le valió no solo aplausos, sino que convirtió a la película en un mecanismo narrativo brillante. 

A pesar de que no se trata de un giro novedoso (en especial después del estreno de El sexto sentido), Los otros cautivó. En específico, por brindar un sentido sensible y doloroso a un relato de terror cada vez más elaborado y complejo de lo que parece ser a simple vista. En específico, porque la cinta se aleja de solo un descubrimiento impactante para culminar el relato con un golpe de efecto emotivo y conmovedor. Uno que justifica, además, la existencia misma de la cinta como clásico del terror de casas embrujadas. 

‘Los otros’ y su elaborada producción

Pero por si todo esto no fuera suficiente, Los otros es el resultado de un largo proceso creativo y logístico de Amenábar. A pesar de que la cinta está ambientada en la isla de Jersey, situada en el canal de la Mancha, el director impuso condición innegociable. La de realizar casi la totalidad del rodaje en territorio español. Los exteriores de la tétrica mansión de Grace pertenecen al Palacio de los Hornillos, ubicado en Las Fraguas, Cantabria. Este es un escenario de arquitectura neogótica que encajó a la perfección con la tétrica visión gótica. 

Por otra parte, para lograr plasmar el agobiante tono sepia y la oscuridad real, el cineasta confió el apartado visual a un virtuoso. El director de fotografía, Javier Aguirresarobe, realizó la proeza técnica de iluminar las estancias interiores exclusivamente mediante el uso de velas reales. Y en sus momentos más complejos, lámparas de queroseno tradicionales. Esto obligó al equipo de producción a ensayar meticulosamente los movimientos de cámara previos para evitar accidentes de fuego dentro del plató. 

Pero además, la atmósfera también era emocional. Amenábar prohibió de manera estricta que los niños pasaran tiempo de ocio común con los sirvientes. En especial, con Fionnula Flanagan, encargada de encarnar a la tétrica ama de llaves. Por lo que logró que la tensión entre ellos se sintiera orgánica en pantalla. Como un dato adicional curioso de la producción, Tom Cruise fue el productor ejecutivo de la película. Eso, a pesar de que en ese preciso momento histórico se divorciaba formalmente de Nicole Kidman. 

En la actualidad, el indiscutible lugar de Los otros como una auténtica película de culto se debe a su innovador manejo del suspenso minimalista. La película continúa siendo objeto de profundos análisis académicos en escuelas de cine debido a su perfecta estructura dramática de narrador poco fiable. Lo que demuestra que el terror más profundo y duradero no proviene del exterior, sino de las sombras íntimas que habitan dentro de nosotros mismos.

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