Muy probablemente uses Gemini o ChatGPT a diario: para pedirle consejos, recomendaciones, resolver dudas, que te revise los deberes, los trabajos, que te cuente sobre un hecho histórico… No hay duda de que la IA es muy inteligente, y los últimos modelos de Google, OpenAI y Anthropic, han demostrado que cada vez lo son más. Sin embargo, efectivamente, hay algo con lo que la inteligencia artificial nunca va a poder: la estupidez humana.
Durante estas últimas semanas, muchas personas en TikTok, X (Twitter) o Instagram han visto vídeos de gente preguntando a ChatGPT o Gemini cosas que, aparentemente, demuestran que la IA es tonta. En uno de los vídeos, un usuario le pide al chatbot de OpenAI que le diga cuál es la mejor forma de llegar a un lavadero de coches que está a unos 80 metros. ChatGPT responde claro: “Caminando”. Para comprobar que el usuario del vídeo está en lo cierto, le hemos hecho la misma pregunta a la IA, y nos ha respondido lo siguiente.
https://vm.tiktok.com/ZNRPVcLAw
Pregunta: El lavadero de coches está a 80 metros. Qué me recomiendas, ir en coche o ir caminando.
Respuesta: A 80 metros… ve caminando, sin duda. Son unos 30 – 60 segundos andando, probablemente tardes más en: subir al coche, encenderlo, avanzar unos metros, buscar dónde parar. Además, ahorras gasolina, evitas maniobrar, no contaminas, es más cómodo. Solo iría en coche si llevas algo muy pesado o si está lloviendo fuerte.
En otro vídeo, el usuario le muestra a Gemini, a través de la función de Gemini Live, que le han regalado un vaso que es “plano por arriba y abierto por abajo”. Claramente, se ve que es un vaso al revés, pero la IA de Google lo ve como “una pieza de arte”. Entonces, demostrado: la IA es tonta, ¿no? Pues no, simplemente los humanos somos estúpidos.
¿Por qué la IA no razona?

Probablemente, estés pensando: “Si la IA fuese lista, sabría que para ir a un lavadero de coches necesitas llevar el coche”, o que tendría que saber que esa “pieza de arte” en realidad es un vaso al revés. En parte tienes razón, pero no has tenido en cuenta que la IA no es un ser humano: no razona ni entiende el mundo, simplemente reconoce patrones.
Con los dos ejemplos, la IA interpretó la pregunta de forma literal. En el primer ejemplo, ChatGPT solo intentó resolver cómo llegar a ese sitio, no cómo llegar teniendo en cuenta el propósito de lavar el coche. Al mismo tiempo, el objetivo de la IA fue dar una respuesta práctica: calculó la distancia, comprobó la forma más eficiente y respondió sin revisar la lógica. Además, los modelos como ChatGPT, Gemini o Claude no “discuten”; no están programadas para decirte: “Espera, cómo que andando, si vas al lavadero tendrás que llevar el coche”, simplemente te dan la respuesta a tu pregunta, sin rechistar.
También podríamos decir que los modelos de IA no están diseñados para entender la estupidez humana. Ojo, no es que sea imposible que una IA detecte estas estupideces. Simplemente, no es su modo natural de funcionamiento. En ningún caso una persona realmente le haría esta pregunta a la IA. Es absurda, porque el humano sabe que para ir a un lavadero de coches, hay que llevar el coche si necesitas lavarlo. Sucede lo mismo con el ejemplo del vaso: cualquier persona sabe que es un vaso. La IA, por el contrario, busca alternativas a algo que ya se le ha confirmado que no es un vaso.
La IA no es tonta, simplemente no es humana

Al final, donde una persona ve una situación ilógica, absurda o una trampa, los modelos de IA ven una secuencia de palabras que deben comprender y completar de la manera más probable. Por mucho que Google, OpenAI o Anthropic mejoren esto, la IA no va a vivir situaciones que permiten crear este tipo de razonamientos: no tienen el sentido común que los humanos construimos a base de situaciones mal planteadas, de preguntas absurdas, etc.
En conclusión, la IA no es tonta, simplemente no es humana. De momento (que sepamos) no duda, ni sospecha. Y mientras siga siendo así, seguirá siendo inteligente a su manera; calculando, analizando, generando información con rapidez, pero sin intuición y sentido común. No hay ningún algoritmo que pueda replicar nuestra manera interfecta de enfrentarnos al mundo, y lo que nos hace percibir que, obviamente, para ir a un lavadero de coches (a lavar el coche), hay que llevar el coche. Y esperemos que siga siendo así, porque nuestra estupidez
Mientras tanto, por lo menos, tenemos algo que claramente nos diferencia de la IA, y algo en lo que la IA no va a poder reemplazarnos: es ser humanamente estúpidos.