Para jugar en el beisbol de Grandes Ligas se necesita más que talento, hay que tener disciplina, perseverancia e incluso un poco de suerte para estar en el lugar correcto, en el momento justo. Si tuviera que dar un ejemplo de un pelotero talentoso, que quizás no ha recibido todas las oportunidades que merece, inevitablemente pienso en Ildemaro Vargas, que se ha mantenido en el Big Show por 10 años, pero todavía no recibe la oportunidad de ser un jugador de todos los días, a pesar de tener todas las cualidades necesarias. 

Por segundo año consecutivo está con los Cascabeles de Arizona, pero no porqué se haya mantenido en el equipo luego de su actuación en 2025. De hecho, en esa zafra solo jugó 38 compromisos y ligó para .270, registros que lo dejaron en la agencia libre. Firmó un contrato de ligas menores en la temporada baja y tuvo que volver al Spring Training a pelear un puesto. Su promedio de .340 en 17 juegos lo ayudó a cumplir el primer objetivo, quedarse en el equipo grande. Ahora tenía que ganarse las oportunidades. 

Pues bien, ha visto acción en 12 de los 19 juegos que ha disputado Arizona hasta ahora, en 10 de ellos saliendo como titular. Su versatilidad defensiva ha sido clave, debutó el 30 de marzo como bateador designado, octavo en el orden, y desde entonces ha estado en primera y segunda base, alguna vez en tercera y el jardín izquierdo. Dónde lo necesiten ahí está. Y, como decimos los amantes de la pelota, “la está viendo clarita”. 

“Caripito” ha conseguido 18 inatrapables, incluidos cinco dobles, un triple y par de jonrones, ha empujado ocho carreras y ha anotado 10. De acuerdo con un reporte de la LVBP, el 13 de abril impuso una marca personal al sumar 13 encuentros al hilo embasándose. Su promedio es de .383 y su OPS es de 1.068. El mejor bate de Arizona, entre sus jugadores de todos los días, es Corbin Carroll que tiene un OPS de 1.001 y un promedio al bate de .311. Eso quizás puede contextualizar un poco el nivel con el que está jugando el venezolano. Tomando en cuenta a todos los jugadores, está en el top 10 de los mejores promedios. 

Para los que lo conocen su producción no puede ser una sorpresa. Ildemaro es un bateador habilidoso, que ha mejorado con los años, priorizando siempre el contacto. En la LVBP ha bateado por encima de .300 en nueve de las 12 campañas que suma con Cardenales de Lara. Su promedio vitalicio es de .316 con 196 carreras impulsadas. Siempre ha dicho que estar en casa le favorece, pero lo cierto es que tiene un talento natural para jugar al beisbol y ser además un jugador que es determinante, porque sus aportes van más allá del juego. No en vano es el capitán de los crepusculares y, a pesar de no ser un jugador de todos los días, está tan bien conceptuado en el Big Show, es respetado. 

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