Asombroso El caso del cura jesuita pelotero de Grandes Ligas. Era llamado Allan Travers, pitcher derecho, nacido el siete de mayo de 1892, en Philadelphia, Pennsylvania. Murió el 19 de abril de 1968, a los 75 años, también en Philadelphia.

Allan, quien estudiaba en el seminario para ordenarse de sacerdote jesuita, fue reclutado de emergencia por los Tigres de Detroit, lanzó un juego completo frente a los Atléticos, en Philadelphia, lo perdió, cobró 50 dólares y más nunca tiró para home.

Esa aparición de Allan Travers como lanzador, ocurrió el l8 de mayo de 1912, se cumplen hoy 114 años.

Allan fue ordenado más tarde como sacerdote jesuita.

El problema había comenzado en Yankee Stadium, el 15 de mayo, cuando los Tigres visitaban a los Yankees.

Uno de los espectadores yankistas, llamado Claude Lueker, le gritó a Ty Cobb que era mitad negro (half-nigger), lo que para esa época, de tanto racismo, era tremendo insulto. Por eso, Cobb se montó en las tribunas y golpeó a Lueke, quien había perdido las manos en un accidente laboral.

Cuando le informaron, a Cobb de esa desventaja de Lueke, exclamó: “¡Poco me importa si no tiene cabeza, porque es un hijo de perra!”.

El presidente de la Liga Americana, Ban Johnson, suspendió indefinidamente a Cobb. La siguiente serie de los Tigres era en Philadelphia, como visitantes de los Atléticos. Pero todos los jugadores, aún cuando querían muy poco a Ty Cobb, decidieron declararse en huelga en solidaridad con él.

Entonces Johnson advirtió al propietario de los Tigres, Frank Navin, que lo multaría con cinco mil dólares por cada vez que no jugaran.

Para evitar la sanción, Navin ordenó al mánager, Hughie Jennings, buscar en Philadelphia jóvenes que quisieran aparecer en Grandes Ligas y les pagaban 25 dólares por juego.

Entre los reclutados estuvo Allan Travers, entonces en sus 20 años, a quien le pagaron el doble, 50 dólares, porque sería el pitcher. Estudiaba en el St. Joseph´s College, donde, de paso, con la orquesta, tocaba el violín. Y sí había jugado beisbol.

Esa tarde el joven Travers se convirtió en el pitcher abridor de los Tigres, frente a 15 mil 201 espectadores en el Shibe Park, de Philadelphia. Enfrentó al equipo que había ganado dos veces la Serie Mundial, 1910 y 1911, en cuya alineación aparecían Frank (Home Run) Baker, Eddie Collins y Stuffy McInnis.

El récord de Travers: 0-1, un juego completo, le conectaron 26 hits, un strikeout, siete bases por bolas, permitió 24 carreras, 14 limpias, efectividad de 15.75 y enfrentó a 50 bateadores. Perdió 24-2.:

La huelga terminó al día siguiente, cuando Johnson amenazó con expulsar del beisbol a todo el róster. Travers murió en el Hospital Misericordia, de Philadelphia, en 1968, a los 75 años.

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