Durante la última década, los asesinos en serie se han convertido en obsesión de la cultura pop. Y Netflix lo sabe. De hecho, la plataforma ha sido de las primeras en explorar el filón y llevar el género dedicado a diversos crímenes a un nuevo nivel. Algo que ha hecho de los true crime de la plataforma uno de sus contenidos más vistos y también de los que más impacto han causado en la cultura popular. Pero además de una gran variedad de historias sobre criminales de toda índole, el servicio por suscripción también tiene espacio para la ficción. 

Y entre ellas, una de las más interesantes es Cadáveres, la miniserie británica que destaca por su combinación entre ciencia ficción y suspenso. Lo que la convierte en una de las más ambiciosas e intrigantes del catálogo de Netflix. Estrenada originalmente a finales de 2023 y basada en la aclamada novela gráfica del escritor Si Spencer, la serie sorprende desde su primer capítulo. Eso, al desafiar las convenciones tradicionales del drama policial al construir un intrincado rompecabezas narrativo. Todo, al explorar en una premisa sorprendente. 

A saber: el cadáver de un hombre desnudo, con una herida de bala en el ojo pero sin proyectil en el cráneo, aparece exactamente en el mismo callejón de Longharvest Lane. En específico, en el barrio londinense de Whitechapel Collider. Sin embargo, lo verdaderamente extraordinario es que este inquietante hallazgo ocurre de forma simultánea en cuatro épocas completamente distintas. Por lo que la trama abarca un extenso arco temporal de más de 160 años. Uno además, que conecta diversas piezas en una historia que se hace más complicada a medida que avanza. Pero también, más intrigante en todas sus retorcidas posibilidades. 

Ir y venir a través del tiempo en ‘Cadáveres’

Por lo que el argumento sigue a cuatro equipos de policías, liderados por detectives atrapados en sus propios contextos históricos y dilemas personales. En el año 1890, durante las postrimerías de la Inglaterra victoriana, el meticuloso inspector Alfred Hillinghead (Kyle Soller) lidia con la intolerancia de su época. En 1941, bajo el incesante bombardeo nazi de la Segunda Guerra Mundial, el cínico detective Charles Whiteman (Jacob Fortune-Lloyd) oculta oscuros secretos mientras intenta sobrevivir al caos. 

Por otro lado, en el año 2023, la perspicaz sargento Shahara Hasan (Amaka Okafor) enfrenta las tensiones sociales y el extremismo moderno en la capital británica. Finalmente, en el distópico y futurista año 2053, la oficial Iris Maplewood (Shira Haas) descubre el cuerpo dentro de un régimen autoritario altamente tecnológico. Esta genial multiplicidad de perspectivas permite que cada línea temporal posea una identidad visual, fotográfica y tonal única. Una, además, que muta con fluidez desde el drama de época y el cine negro hasta el ciberpunk.

Un mapa temporal para una serie única

A medida que los hilos conductores de la trama comienzan a entrelazarse de forma inevitable, Cadáveres introduce el concepto de los viajes en el tiempo. Todo a través de un fenómeno físico conocido como La Garganta. Las cuatro subtramas convergen de manera magistral hacia una siniestra y masiva conspiración que pone en peligro existencial a toda la ciudad de Londres. El nexo común de esta gigantesca anomalía temporal es un misterioso y carismático líder político interpretado por el actor Stephen Graham

De hecho, el personaje está estrechamente vinculado a un enigmático culto secreto que ha operado de forma encubierta en las sombras durante generaciones enteras. Algo que les ha permitido manipular eventos históricos, económicos y personales con el retorcido fin de alterar el destino del mundo. También, crear una perturbadora utopía fundamentada en un bucle temporal infinito. Una capa de ciencia ficción pura que convierte a Cadáveres en algo por completo distinto. 

Ciencia ficción, gore y un asesino en serie

El verdadero corazón dramático de Cadáveres radica en los profundos subtextos filosóficos y emocionales que se exploran a lo largo de sus ocho intensivos capítulos. Más allá del complejo misterio técnico de los viajes temporales, el guion profundiza de forma conmovedora en el dolor de la soledad y el rechazo social. A la vez, en temas tan privados como los traumas de la infancia y la desgarradora necesidad humana de amar y sentirse aceptado. 

Los cuatro detectives protagonistas además encarnan a sus respectivas eras, enfrentando la exclusión social por su orientación sexual, su origen étnico o sus convicciones éticas en mundos hostiles. Esta fuerte carga humana evita que Cadáveres se convierta en un simple ejercicio mental de ciencia ficción. Por lo que logra que el destino de cada uno de los personajes importe de verdad y que el clímax emocional resulte genuinamente satisfactorio. Una delicia para los amantes de la ciencia ficción y también para las historias capaces de retar la imaginación y la capacidad deductiva del público. 

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