Si tienes más de treinta años, seguramente amas este clásico. La célebre adaptación Matilda, dirigida por el polifacético Danny DeVito y estrenada en 1996, tiene mucho que celebrar este año. Y no solo haber alcanzado tres décadas como favorita indiscutible de buena parte del público. Además de haberse convertido en un ejemplo inmejorable de la forma de adaptar clásicos infantiles para nuevas audiencias. Algo que convirtió a la cinta no solo en un éxito desde su estreno. También, en una producción de culto que todavía puede presumir de tener uno de los fandoms más fieles del mundo del séptimo arte.

Razones no faltan. Esta joya del cine familiar mezcla fantasía con comedia oscura de forma magistral y de una manera tan original como para marcar un hito. Basada en la famosa novela homónima del autor británico Roald Dahl, la trama principal sigue las andanzas de Matilda (Mara Wilson), una niña excepcionalmente brillante. Una además, dotada de una inteligencia prodigiosa y una curiosidad insaciable por la lectura desde muy temprana edad. Pero a pesar de sus extraordinarias capacidades intelectuales, Matilda crece incomprendida en el seno de una familia disfuncional, frívola y deshonesta. Mucho más, al cuidado de padres negligentes que ignoran por completo su potencial y lo desprecian constantemente. 

Todo se vuelve todavía peor cuando Matilda, después de años de insistir, finalmente es inscrita en el tétrico colegio Crunchem Hall. Una institución hostil regida con puño de hierro por la tiránica directora Tronchatoro (Pam Ferris). Esta, una antigua atleta olímpica que aborrece profundamente a la infancia. Pero no todos son sinsabores. Matilda no solo encuentra el apoyo incondicional de su dulce maestra, la señorita Miel (Embeth Davidtz). También descubre que posee asombrosos poderes telequinéticos. Una capacidad que utilizará como una herramienta de justicia para defender a sus fieles compañeros y transformar radicalmente su propio destino familiar. 

Matilda contra la maldad en una película inolvidable

Detrás de las cámaras de esta emblemática producción se esconden numerosos datos curiosos de rodaje y amor por el material original. Los que, además, demuestran el enorme compromiso emocional de todo el equipo de trabajo. Uno de los aspectos más conmovedores y trágicos del rodaje involucró directamente a la joven actriz protagonista, Mara Wilson. Su madre, Suzie Wilson, fue diagnosticada con un agresivo cáncer de mama terminal durante las grabaciones de la cinta cinematográfica. En un acto de profunda empatía, bondad y solidaridad humana, Danny DeVito y su esposa Rhea Perlman, quien interpretaba a la frívola madre de Matilda en la ficción, cuidaron activamente a Mara fuera del plató. Incluso llevándola a su casa para aliviar la inmensa carga emocional de la familia. 

Además, en un gesto conmovedor y noble, DeVito llevó una copia casi terminada del largometraje al hospital antes del lamentable fallecimiento de Suzie. Lo que permitió que la madre pudiera ver la magnífica actuación de su pequeña hija antes de morir. Esta conmovedora muestra de afecto real forjó un lazo inquebrantable entre los actores que trascendió la pantalla grande. Lo que convirtió al set de filmación en un refugio seguro, tierno y lleno de amor frente a la dura realidad médica que vivían. 

Por otro lado, el propio Danny DeVito sufrió un percance físico real durante la filmación de una de las escenas más icónicas. Esta, la del recordado taller mecánico, en el que un perro adiestrado de raza bóxer, que supuestamente debía custodiar el lugar, debía morderle. Pero todo se volvió un pequeño caos cuando el animal mordió accidentalmente en una zona muy sensible. Algo que requirió asistencia médica inmediata, antibióticos y varios puntos de sutura. Todo, mientras debía dirigir y todavía culminar la toma, lo que terminó por hacer dos días después. 

Una adaptación para ‘Matilda’

Mathilda

Pero además de la tragedia, Matilda estuvo llena de decisiones extraordinarias para captar la atmósfera burlona y divertida del libro. El proceso de transformación física para los villanos de la historia también requirió de ingenio técnico y sacrificios memorables por parte del reparto. La impecable caracterización de la temible directora Tronchatoro, magistralmente interpretada por la actriz Pam Ferris, exigía un laborioso trabajo diario de maquillaje. Lo que abarcaba prótesis faciales, venas falsas dibujadas con precisión y vello facial artificial para endurecer drásticamente sus facciones. 

Para mantener el ambiente de terror real que requería el personaje dentro del aula, Ferris decidió conscientemente distanciarse de los niños actores entre tomas. Por lo que evitó interactuar de forma amistosa con ellos para que el miedo visible en la pantalla fuera genuino y espontáneo durante las escenas de tensión. Otra de las anécdotas más recordadas por los fanáticos y que ha pasado a la historia del cine pop involucra la famosa y extenuante escena del pastel de chocolate. Este devorado por el personaje de Bruce Bolaños, interpretado por el joven actor Jimmy Karz. 

La clásica secuencia, que en pantalla dura apenas unos pocos minutos de metraje, tardó en realidad casi dos semanas completas en filmarse. Eso, debido a la complejidad de los ángulos de cámara requeridos y la necesidad de mantener la continuidad visual del postre gigante. El director Danny DeVito era sumamente meticuloso con cada detalle, lo que obligó al joven Karz a ingerir grandes cantidades de pastel de chocolate día tras día. Eso, hasta el punto de que terminó aborreciendo por completo el sabor del dulce durante un largo período de tiempo tras finalizar el rodaje. 

De hecho, para evitar que el actor escupiera continuamente o se enfermara debido al exceso de azúcar en su organismo, hubo que tomar medidas. Por lo que el equipo de utilería médica tuvo que ocultar estratégicamente cubos de basura debajo de la mesa. Todo para que el joven actor pudiera vaciar su boca discretamente entre cada toma. Lo que terminó en una curiosa escena que llevó más de seis horas completar. 

Un legado valioso para ‘Matilda’

Hoy en día, el legado de Matilda sigue plenamente vivo en la memoria de la cultura popular contemporánea. Eso, gracias a su mensaje atemporal sobre la voluntad y el amor por los libros como herramientas de liberación personal. El largometraje de Danny DeVito demostró que el cine para niños puede abordar temas sumamente complejos y oscuros como el abuso infantil y la negligencia parental. Todo, sin perder en ningún momento el sentido del humor, la calidez humana y la fantasía mágica. 

Por supuesto, la adoración alrededor de la película no es casual. Desde las decisiones de Danny DeVito de filmar a los niños desde su punto de vista hasta captar el humor sardónico de Roald Dahl. Eso, pasando por la icónica coreografía improvisada por la pequeña protagonista al ritmo de la canción Little Bitty Pretty One. Lo cierto es que Matilda es un regalo no solo para los amantes de la obra original, sino para todos los que disfrutan de un cine infantil complejo y singular. Una lección de cine emocional y profundo que cumple 30 años de edad. 

Puedes ver Matilda en Prime Video.

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